30 junio 2014

DRONES: Asesinatos a distancia - Obama

Drones, 

  asesinatos a control remoto


Imaginemos la siguiente escena:
El hombre más poderoso del mundo se encuentra en su despacho. 
 
Allí, todos los martes, aprueba una lista de personas a las que matar y unos aviones no tripulados despegan y las asesinan en el lugar del mundo en que se hallen. Ya van cientos de ataques y miles de muertos, no sólo los objetivos que aparecen en las listas, también cualquier persona que se encontrase en las proximidades. Parece una película futurista pero no lo es. Está sucediendo ahora y el hombre del despacho no es el malo de la película como podría parecer, al contrario, 
es el ¡ Premio Nobel de la Paz ¡ Barack Obama. 
El periodista Roberto Montoya está especializado en política internacional y es el autor de dos libros básicos sobre el ‘modus operandi’ de Estados Unidos en su guerra contra todo lo que considera terrorismo, a costa de pulverizar los derechos humanos y la legislación internacional, ‘El imperio global’ y ‘La impunidad imperial’.

Sin duda es la persona adecuada para investigar con rigor y profundidad este nuevo método que no conoce fronteras para asesinar por todo el mundo.”

Estos son algunos de los pasajes de la introducción del autor y de varios de los capítulos del libro que aparece en la foto:

 “Así como tuvieron que pasar años, hasta 2005, para descubrirse el programa secreto de la CIA de secuestros que se había iniciado en realidad cuatro años antes, en 2013 el mundo se enteraría también que las ejecuciones extrajudiciales con drones nacieron igualmente en aquella época.
 Mueren 16 personas en bombardeos con drones de EE.UU. en Pakistán
Pero junto a ese dato se supo de igual manera que hubo sólo 48 ataques de ese tipo en los ocho años que Bush estuvo en el poder, mientras que Obama adoptó los asesinatos con drones como su método favorito, como el arma ideal, y al cumplir cinco años como inquilino de la Casa Blanca ya llevaba más de 390 ataques realizados en Pakistán, Irak, Afganistán, Yemen o Somalia, que provocaron la muerte de entre 4.000 y 5.000 personas, buena parte de ellas civiles.

OBAMA: PICO de ORO, ALMA de DEMONIO:


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Ex piloto de drones de la CIA: 

"Apuntas, disparas y matas. Eso es todo"

El soldado reconoce haber matado a 13 personas y haber ayudado a matar a otras 1.636 mediante aviones no tripulados que se manejaban desde unidades móviles en Norteamérica.

"Estados Unidos está llevando a cabo una cruzada religiosa" en países como Irak, Afganistán, Yemen, Somalia o Pakistán.

Bryant es piloto de drones de la CIA y, con su escuadrón secreto, ha contribuido a matar a más de 1.600 personas en países como Irak, Afganistán, Yemen, Somalia o Pakistán sin moverse de Estados Unidos. Se considera, por ello, un criminal de guerra y, para restablecer, según sus palabras, el equilibrio del universo se dedica a denunciar la guerra sucia que lleva a cabo su país. La noruega Tonje Hessen le ha dado voz en su documental ' Drone', recién presentado en el Festival Internacional de Documentales de Ámsterdam
Point-klick-kill

pregunta:   Deshumanizar al enemigo era fundamental, ¿de qué manera se llevaba a cabo?

Los llamábamos 'los tipos malos', los enemigos, los islamistas… lo importante era marcar la diferencia entre nosotros y ellos.
Se hacía mucho hincapié en el aspecto religioso: nosotros somos cristianos, los islámicos odian a los cristianos y por eso tenemos que luchar contra ellos. Usaban su religión para combatir otra religión.....

http://www.eldiario.es/andalucia/Ex-drones-CIA-Apuntas-disparas_0_332817002.html


’’Sólo tres días después de asumir el poder, el 23 de enero de 2009, cuando seguían escuchándose en todo el mundo los elogios a Obama por acabar con la cruzada de Bush, el flamante presidente ordenaba su primer ataque con drones. Sucedió en Pakistán, murieron entre siete y 15 personas, la mayoría de ellas civiles, simples daños colaterales para la CIA.

’’Meses después, en diciembre de ese mismo año, el presidente ordenaba su primer ataque en Yemen, contra lo que según la CIA era un campamento de Al Qaeda al sudeste de la localidad de Al-Majala. Fue un ataque combinado con misiles disparados por un drone y bombas de racimo lanzados por un cazabombardero. Luego se conocería que en el ataque habían muertos 14 mujeres y 21 niños.

’’Y, cuando sólo 11 meses después de llegar al poder Obama fue a Oslo a recoger su Premio Nobel de la Paz 2009, ya habían muerto por los ataques de drones más personas que durante los ocho años de mandato de Bush.
’’Obama creyó encontrar en los drones la fórmula ideal para dar continuidad a la guerra contra el terror de Bush, y a su vez evitar el rechazo nacional cada vez mayor que ya provocaba en Estados Unidos la muerte de los miles de jóvenes soldados caídos en las guerras de Irak y Afganistán. El mediático presidente vio también que la guerra protagonizada por drones dirigidos por control remoto desde miles de kilómetros de distancia, le permitía a Estados Unidos evitar el rechazo de la comunidad internacional ante el cúmulo de atropellos a la población civil que siempre van vinculados con las intervenciones de sus tropas en conflictos en el extranjero.

’’Él, el hombre que reivindica a Luther King, el hombre defensor de los derechos humanos, el presidente a quien pocos meses después de asumir el poder se le otorgó el Premio Nobel de la Paz no por sus hechos sino simplemente por sus promesas, es el que no ha tenido ningún reparo moral a la hora de ordenar personalmente ejecuciones sumarias en lejanos países, con o sin el consentimiento siquiera de sus propios gobiernos y sin que medie en ningún caso una declaración de guerra.”
La vida o la muerte se decide los martes en la Situtation Room de la Casa Blanca. “Todos los martes por la mañana el presidente mantiene una reunión con el gabinete antiterrorista constituido por Jack Brennan, ex consejero jefe en materia antiterrorista de Obama y actual director de la CIA; Thomas E. Donilon, consejero nacional de Seguridad, y otras dos decenas de altos cargos de otras agencias de Inteligencia y de las fuerzas armadas.
’’Obama instauró estas reuniones en la Situation Room de la Casa Blanca para controlar de forma personal la kill list que le ofrecen sus asesores semanalmente. Son ellos los que eligen los candidatos, generalmente sospechosos de pertenecer a algunas de las organizaciones que forman parte de Al Qaeda o que tienen algún acuerdo con ella. El presidente analiza el dossier de cada candidato, los cargos existentes contra él, la importancia de su responsabilidad en la escala terrorista, examina fotos, vídeos, se le proporcionan datos sobre su localización, sobre su situación familiar, sobre las posibilidades para alcanzarlo con un misil disparado desde un drone, los riesgos de ‘daños colaterales’ (léase, muerte de civiles) y los previsibles efectos que pueda producir su ejecución extrajudicial.
’’Con esos datos en la mano, el presidente evalúa los pros y los contras de esa operación clandestina, valora las consecuencias políticas, y decide matar o perdonar al candidato, como los antiguos reyes absolutistas, o como el César hace tantos siglos, cuando tras una contienda entre gladiadores en el Circo romano indicaba con su pulgar, con un gesto hacia abajo o hacia arriba, si el gladiador vencido en la arena debía morir o no.
’’(…) Y los drones de Obama son sólo una punta del iceberg, una pequeña muestra del mundo bélico que viene, un adelanto de la guerra robótica, de la futura guerra entre drones, aviones y helicópteros, de los camiones militares sin conductor, la guerra entre soldados-robot, de los videojuegos convertidos en realidad, donde el control de la alta tecnología jugará un papel fundamental, donde quien la controle, quien tenga el control de esas Play Station letales tendrá el poder, y el que no la tenga seguirá poniendo los muertos.
’’(…) En numerosas bases aéreas en Estados Unidos se entrenan constantemente pilotos especializados en la conducción de drones, se ha convertido en una especialidad con futuro. En al menos 13 de esas bases operan cerca de 1.500 pilotos de drones militares, amén de los que trabajan desde otras bases de aparatos no tripulados situadas en Europa, Oriente Medio, África y Asia.

’’Inicialmente, la Fuerza Aérea estadounidense (USAF en sus siglas en inglés) utilizaba para operar los drones a veteranos pilotos de cazabombarderos convencionales, pero, posteriormente, a partir de 2009, se decidió crear una carrera específica.
’’(…) Buena parte de los asesinatos ‘selectivos’ que comete la CIA o las fuerzas armadas de Estados Unidos y Reino Unido en Afganistán, Irak, Pakistán, Yemen, Somalia u otros países, son dirigidos directamente desde bases militares en suelo estadounidense, a más de 10.000 kilómetros de distancia de sus objetivos, o desde bases en suelo británico.
’’‘Ver cómo los malos son eliminados en la pantalla e irte a comer al restaurante de la esquina resulta un poco surrealista’, reconoce un piloto de la USAF.
’’Otro piloto de drones, un oficial muy convencido de la ‘utilidad’ de los asesinatos que cometía sentado en su cómodo asiento en una base en Estados Unidos, decía a un periodista: ‘Hay una muy buena razón para matar a estas personas, Me lo repito una y otra vez’. ‘Pero nunca te olvidas de lo ocurrido’, añadía.
’’Otra ex piloto, la mayor ‘Meyer’, el nombre ficticio que dio a la prensa, recordaba en una entrevista a Der Spiegel que estaba embarazada cuando mataba personas con su Joystick en la base de Creech, cercana a Las Vegas. ‘No había tiempo para los sentimientos’, sostenía. Sentía, sí, que su corazón palpitaba con fuerza y que tenía ‘un subidón de adrenalina’ cuando estaba esperando la orden de disparar contra un objetivo.
’’‘Cuando la decisión había sido tomada y mis superiores confirmaban que se trataba de un enemigo, de una persona hostil, un objetivo legal que debía ser destruido, entonces no tenía reparos en realizar el disparo’.
’’No es la única piloto de drones que ama su trabajo. En el mismo largo artículo de Der Spiegel se recogen también declaraciones como esta del coronel Matt Martin, ex piloto de drones y autor del libro Predator, el nombre del modelo de su admirado avión no tripulado: ‘A veces me sentía como Dios lanzando rayos desde lejos’.
’’(…) Pero no todos los pilotos de drones que diariamente y cumpliendo rutinariamente un horario como cualquier oficinista matan personas en lejanos países se sienten orgullosos de su trabajo. Heather Linebaugh, ex analista de imagen y analista geoespacial para operaciones con drones desde bases en Estados Unidos de 2009 a 2012, se dirigió a los políticos de su país y de Reino Unido que defienden a ultranza las ejecuciones sumarias con drones, a través de una columna en el periódico británico The Guardian. Linebaugh desmentía la precisión de las cámaras y los disparos de los drones que tanto reivindican líderes políticos y militares de la Administración Bush y del Gobierno británico: ‘Pocos de los políticos que tan descaradamente proclaman los beneficios de los drones tienen una idea de cómo funcionan’, decía en su columna.
’’(…) ‘¿Cuántas mujeres y niños han visto ustedes incinerados por un misil Hellfire?’, preguntaba a quienes tanto reivindican la precisión de los disparos de los drones. ‘¿Cuántos hombres han visto arrastrarse a través de un campo, tratando de llegar a la comunidad más cercana para obtener ayuda mientras se desangraba, con sus piernas cortadas?’.
’’‘Yo sí he visto de primera mano’, dice.
’’‘Nunca he estado físicamente en Afganistán pero lo vi con gran detalle en un monitor durante días y días. Conozco bien la sensación que se experimenta cuando ves a alguien morir, es horroroso. Y cuando uno está expuesto a ello se termina convirtiendo como un pequeño video empotrado en la cabeza que se repite y se repite, provocando un gran dolor psicológico. Los operadores de drones son víctimas no sólo de esos recuerdos inquietantes sino también de la culpa, de la inseguridad sobre la identificación de las víctimas’.
’’(…) En la medida en que ni los talibán ni las milicias de Al Qaeda utilizan uniforme ni habitualmente tampoco ropa o distintivos particulares, esa es la única forma para seleccionar los objetivos, que sean varones ‘en edad de combatir’ y que estén armados.
’’Estados Unidos hace así caso omiso a que en zonas tribales de Yemen, Pakistán o Afganistán, las armas son habituales e incluso disparar con ellas al aire en bodas y otros festejos. Como son habituales las asambleas entre hombres en una aldea o comunidad, las tradicionales ‘jirgas’.
’’La mayoría de las víctimas civiles de los ataques con drones son causadas por esa forma en que las fuerzas estadounidenses pretenden detectar ‘potenciales enemigos’ cuando no tienen fuentes confiables sobre el terreno para proporcionarles objetivos con nombre y apellido.
’’‘En el pasado, todos los habitantes de Wessab conocían sobre Estados Unidos basado en mis maravillosas experiencias allí. La amistad y los valores que experimenté y describí a los aldeanos a mi vuelta ayudaron a que ellos entendieran la América que yo conocí y amé’.
’’Así comenzaba el relato del joven yemení de 23 años Farea Al Muslimi ante el Subcomité Judicial del Senado de Estados Unidos sobre Constitución, Derechos Civiles y Derechos Humanos en abril de 2013, audiencia a la que sólo acudieron cinco miembros, todos ellos demócratas. ‘Ahora, sin embargo’, continuó, ‘cuando ellos piensan en América piensan en el terror que sienten cuando los drones sobrevuelan sus cabezas, listos para disparar misiles en cualquier momento. Lo que antes los violentos no lograban, un ataque de drones lo consiguió en un instante: ahora hay un intenso odio contra América en Wessab’.
’’Las declaraciones Al Muslimi, un activista social y blogger, fueron realizadas sólo seis días después de que un drone de la CIA atacara su remota aldea vecina, situada a nueve horas de la capital de Yemen, y matara a cinco vecinos inocentes. Al Muslimi recorrió también otras tres localidades cercanas castigadas igualmente por la acción de los drones.

’’Sólo en una de ellas contabilizó 40 muertos. ‘Los cuerpos estaban tan deshechos que fue imposible diferenciar entre niños, jóvenes, mujeres, adultos y ancianos, todos fueron enterrados como animales en una fosa común’, testimonió.
’’Ante el subcomité del Senado, Al Muslimi dijo que ‘la muerte de civiles inocentes por los misiles estadounidenses en Yemen está desestabilizando mi país y crea un ambiente del que se beneficia Al Qaeda’. ‘Ellos usan la muerte de inocentes por ataques con drones para reclutar gente, sosteniendo que América está en contra de todos los yemeníes’.

’’Al Muslimi dijo que los civiles yemeníes no logran entender por qué son atacados y se hacen preguntas como ésta. ‘¿Por qué Estados Unidos está tratando de matar a una persona con un misil cuando todo el mundo sabe dónde está y puede ser arrestado fácilmente?’.

’’(…) ‘Antes no temía a los aviones, pero ahora, cuando los veo sobrevolar, me pregunto: ¿seré la próxima víctima?’. Así comenzaba el testimonio ante el Congreso de Estados Unidos de Nabila Rehman, una niña de 9 años de edad del noroeste de Pakistán, herida en uno de los ataques estadounidenses con drones en Pakistán. Sucedió en una pequeña localidad, en Ghundi Kala.
’’Nabila vio impotente a pocos metros de distancia cómo el cuerpo de su abuela, Mamana Bibi, de 68 años, quedaba totalmente destrozado tras ser alcanzada por el misil de un avión no tripulado. Su hermano Zubair, de 13 años resultó también herido en el ataque como ella. Zubair lo narró así: ’’Cuando el avión no tripulado lanzó el primer ataque, la tierra tembló y se levantó un humo negro. Se sentía en el aire un olor tóxico. Corrimos, pero minutos más tarde el avión volvió a disparar. La gente del pueblo acudió a ayudarnos y nos llevaron al hospital. Pasamos la noche sufriendo una gran agonía y a la mañana siguiente, me operaron’.

La escena temida. ’’(…) A pesar de que en Europa como en gran parte del mundo la crisis económica ha llevado a sus gobiernos neoliberales a recortar en la mayoría de los casos drásticamente los presupuestos para I+D civil, no sucede lo mismo sin embargo con la I+D militar, que sigue en general dotada de importantes medios para investigar y desarrollar armas cada vez más ‘inteligentes’ y autónomas.

’’Al igual que ha sucedido en el terreno de la carrera nuclear, las grandes potencias se esfuerzan por competir en el campo de las armas ‘inteligentes’ sabiendo que en ello se juega hoy día la superioridad militar. A pesar de su papel de vanguardia en ese sentido, Estados Unidos teme que tecnologías como las de los drones puedan ser usadas un día por sus adversarios –potencias o poderosos grupos terroristas– para atacar sus ciudades. ¿Que sucedería si Washington o Nueva York fuera atacada por flotillas de cientos de drones con explosivos lanzados contra instalaciones de alto valor estratégico?.

El libro
Título: Drones, la muerte por control remoto Autor: Roberto Montoya Editorial: Editorial Akal, Colección A Fondo, Madrid 2014


Año 7. Edición número 318. Domingo 22 de Junio de 2014

24 junio 2014

La falsa matanza de Tiannanmen - Otro mito - ingenieria social

En 1989 en la plaza de Tiananmen no murió nadie

 Fracaso de la primera revolución de colores. 

La masacre que nunca existió.

  • Alfredo Embid

  • ¿Qué pasó realmente en la Plaza de Tiananmen hace 25 años.
    Brian Becker
Fracaso de la primera revolución de colores
La masacre que nunca existió


Alfredo Embid

La versión que dieron los medios occidentales fue que a principios de junio de 1989 la gente protestaba en la plaza de Tiananmen contra el gobierno tiránico comunista de China y fue masacrada por el ejército.

En la prensa española  encontramos expresiones como “protestas pacíficas”, “protestas prodemocráticas”, etc. El ABC habla de un “movimiento a favor de la democracia”, El Periódico de una “primavera política”, El País de un “brote democrático” y La Vanguardia de una “protesta pacífica contra la dictadura”. Se utiliza ampliamente la expresión “matanza”, “masacre”, etc.[1]

Un ejemplo de unanimidad en diseminar su propaganda de guerra y también de falta de imaginación. Como ves hay pocas diferencias de la que han utilizado en Libia y siguen utilizando actualmente en Siria, Ucrania o Venezuela.


La versión china es que los hechos evitaron el golpe de estado pro USA de Zhao Ziyang.

Para Thierry Meyssan, el levantamiento de Tiananmen fue el primer intento por la CIA para organizar una "revolución de color".[2]
El teórico de esta modalidad de subversión,  Gene Sharp y su asistente Bruce Jenkins, incluso personalmente estaban Beijing y dirigían los eventos.[3]


"Más de quinientos camiones del ejército fueron quemados al mismo tiempo en decenas de cruces... En el bulevar Chang'an un camión del ejército quedó detenido debido a un problema con el motor y doscientos rebeldes agredieron al conductor linchándolo hasta a la muerte... En la intersección del cruce de Cuiwei un camión que transportaba a seis soldados redujo la marcha para evitar chocar contra a la multitud. 

Un grupo de manifestantes comenzó entonces a tirar piedras, cócteles Molotov y antorchas contra el camión que en un momento comenzó a inclinarse del lado izquierdo porque uno de sus neumáticos había sido perforado por los clavos que las rebeldes habían extendido. Luego, los manifestantes prendieron fuego a objetos, los lanzaron contra el vehículo e hicieron explotar el tanque de gasolina. Los seis soldados murieron en las llamas.”[4]

"Un humo de color verde-amarillo ascendió de manera repentina en uno de los extremos de un puente. Provino de un blindado dañado convertido en una parte del bloqueo de carretera... 

Vehículos blindados y tanques que vinieron a despejar el camino nada podían hacer más que hacer cola en la cabeza del puente. De repente un joven vino corriendo, lanzó algo sobre un vehículo blindado y huyó de la escena. Unos segundos después vimos el mismo humo amarillo-verde del vehículo, mientras que los soldados se arrastraban por el suelo en el camino y agonizaban agarrándose la garganta. Alguien dijo que habían inhalado gases tóxicos. Pero los oficiales y soldados, a pesar de su rabia cuando llegaron, mantuvieron el control de sí mismos"[5]


¿Crees que hubieran hecho lo mismo en una situación semejante las fuerzas del orden españolas?

No es aventurado opinar que no, pero las tropas chinas obedecieron las directrices que les había dado el gobierno:

"Si resulta que las tropas sufren golpes y heridas hasta la muerte de las masas, o si sufren el ataque de bandidos con palancas, piedras o cócteles Molotov, deben mantener su control y defenderse sin utilizar armas. Las porras serán sus armas de autodefensa y las tropas no deben abrir fuego contra las masas. Las transgresiones serán castigadas inmediatamente»   [6] 

Solo al final tras los actos de violencia y los linchamientos los soldados fueron autorizados a llevarlas y a utilizarlas si no había mas remedio...

Las imágenes del joven que bloquea una columna de tanques repetidamente y luego intenta trepar en el primero, muestran que también aquí los militares se retuvieron y no dispararon.

Era evidente que se trataba de una provocación y que las cámaras ya estaban previamente bien emplazadas, igual que manchar la fotografía de Mao o erigir en el centro de la plaza una reproducción grosera de la estatua de la libertad.
 
Después de que el gobierno hizo concesiones una tras otra a las demandas de los estudiantes, el 27 de mayo de 1989, una coalición de los líderes estudiantiles con el apoyo de trabajadores e intelectuales acordó que los estudiantes iban a dejar la Plaza Tiananmen el 30 de mayo. Pero los líderes del movimiento como  Chai Ling y la propaganda orquestada del exterior consiguieron que se quedaran.

Los motivos estaban claros Chai Ling había confiado a un periodista estadounidense:

"lo que realmente estamos esperando es un baño de sangre, cuando el gobierno no tenga otra opción que actuar descaradamente como carnicero del pueblo... No puedo decir todo esto a mis compañeros de clase. No puedo decirles directamente que debemos usar nuestra sangre y nuestras vidas para llamar al pueblo a levantarse."
"¿Vas a permanecer en la Plaza tu mismo?" preguntó el entrevistador.
"No, no lo haré"
"¿Por qué?"
“…Yo quiero vivir"[7]

Pero fracasaron, el gobierno chino a pesar de todas las provocaciones y asesinatos se mantuvo firme en realizar una intervención mínima, el baño de sangre que Estados Unidos esperaba no se produjo
La emisora de propaganda USA 'Voice of America' aumentó el tiempo de sus emisiones de noticias en chino contando mentiras sin fundamento para crear confusión y empujar el crecimiento de los disturbios.
 
Winston Lord, ex embajador en Beijing y asesor principal del futuro presidente Clinton, no había dejado de vaticinar la caída del régimen comunista chino que según él era "una cuestión de semanas o meses”[8].

Sabía de lo que hablaba. Había dinero de Estados Unidos, Gran Bretaña y Hong Kong para los sublevados. Más de 1 millón de dólares de Hong Kong que se utilizaron para la edición pirata del popular diario "el cotidiano del pueblo", la compra de tiendas de campaña, alimentos, computadoras, impresoras rápidas y equipo sofisticado de comunicaciones [9] .

La “ayuda a la democracia” era gratis pero fue el pueblo chino incluyendo a sus soldados los que pagaron el precio con su sangre.

Revisando el material grafico de la época llama la atención la ausencia de fotos reales de la masacre en la plaza lo cual es inverosímil porque había periodistas occidentales desde hacía semanas allí.



Y es destacable las pocas fotos de muertos civiles en otros lugares de Beijing que además se repiten.

También salta a la vista el evidente montaje de algunas fotos como esta.
Al día siguiente de la supuesta masacre en la plaza los medios desbordaban de faxes.

Unos dijeron que murieron doscientos en la "Masacre de Tiananmen", otros afirmaron que murieron 2 mil. También hubo historias de tanques que atropellaban a los estudiantes que intentaban salir.

La cantante Hou Dejian que había estado en huelga de hambre en la plaza para mostrar solidaridad con los estudiantes desde el 2 de junio, negoció un permiso sobre 4:30h de la madrugada de ese mismo día a través de un comandante militar para permitir que los estudiantes abandonasen la plaza pacíficamente. Hou Dejian dijo refiriéndose a los muertos en una entrevista: "Tengo que decir que no vi nada de eso. Yo estuve en la Plaza hasta las 6:30h de la mañana"
Liang Xiaoyan, profesor de la Universidad de estudios exteriores de Beijing que también estaba en un lateral de la plaza tampoco.[10]

El artículo que incluimos en este boletín[11] aporta información complementaria de que los muertos no se produjeron en la plaza como se dijo, sino en enfrentamientos fuera de ella. La masacre de Tian An Men en realidad nunca existió excepto en los medios de desinformación occidentales que siguen intentando en cada aniversario diseminar el mismo cuento.


LA CIA UTILIZA AL DALAI LAMA DESDE QUE LE AYUDO 
A HUIR HACIA INDIA 

http://joanfliz.blogspot.com/2008/05/la-cia-utiliza-el-tibet-dalai-lama.html



Notas
[1] Tiananmen y Caracazo, una matanza para recordar y otra para olvidar Javier Adler Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=86794
[2] Ver al respecto: La Albert Einstein Institution: noviolenciasegúnlaCIA Thierry Meyssan. Voltaire 10. 2. 2005 | París http://www.voltairenet.org/article123805.html
[3] Domenico Losurdo. Tienanmen, 20 ans après 3 juin 2009. Voltaire . http://www.voltairenet.org/article160446.html
[4] The Tiananmen Papers, 2001 presentados por Andrew J. Nathan, Perry Link, Orville Schell et Liang Zhang, PublicAffairs, 2000, 435 pp.
[5] The Tiananmen Papers, 2001 presentados por Andrew J. Nathan, Perry Link, Orville Schell et Liang Zhang, PublicAffairs, 2000, 435 pp.
[6]The Tiananmen Papers, 2001 presentados por Andrew J. Nathan, Perry Link, Orville Schell et Liang Zhang, PublicAffairs, 2000, p. 293
[7] From the “Tiananmen Massacre” to the “Lhasa Protests” Xiaoping Li. Global Research, June 03, 201 Global Research 10 April 2008 http://www.globalresearch.ca/from-the-tiananmen-massacre-to-the-lhasa-protests/8635
[8]The coming Conflict with China, par Richard Bernstein et Ross H. Munro, Atlantic Books, 1997 (245 pp.), p. 95 y 39.
[9]The Tiananmen Papers, 2001 presentados por Andrew J. Nathan, Perry Link, Orville Schell et Liang Zhang, PublicAffairs, 2000, p. 391
[10] From the “Tiananmen Massacre” to the “Lhasa Protests” Xiaoping Li. Global Research, June 03, 201 Global Research 10 April 2008 http://www.globalresearch.ca/from-the-tiananmen-massacre-to-the-lhasa-protests/8635
[11] Tiananmen: the massacre that wasn't. What really happened 25 years ago in Tiananmen Square? Brian Becker . Global Research, 04 de junio 2014. LiberationNews.org http://www.pslweb.org/liberationnews/news/what-really-happened-in.html


La masacre que no fue

Brian Becker


Hace veinticinco años en la actualidad, todos los medios de comunicación en EE.UU., junto con el entonces presidente George W. Bush y el Congreso de EE.UU. azotaban una histeria frenética a escala completa y un ataque contra el gobierno chino por lo que se describió como la masacre a sangre fría de miles de no -violentos estudiantes "pro-democracia" que habían ocupado la plaza de Tiananmen durante siete semanas.

La histeria generada por la "masacre" de la plaza de Tiananmen estaba basada en un relato ficticio sobre lo que realmente ocurrió y eso se comprobó cuando el gobierno chino despejó finalmente la plaza de manifestantes el 4 de junio de 1989.

anque incendiado por los manifestantes fuera de la plaza Tiananment, 04 de junio 1989

La demonización de China fue muy eficaz. Casi todos los sectores de la sociedad de EE.UU., incluyendo la mayor parte de la "izquierda", aceptaron la presentación imperialista de lo que allí pasó.

En aquel momento la versión oficial del gobierno chino de los eventos fue tachada de inmediato como falsa propaganda. China informó de que unas 300 personas habían muerto en enfrentamientos el 4 de junio y que muchos de los muertos eran soldados del Ejército de Liberación Popular. China, insistió en que no hubo masacre de ningún estudiante en la Plaza Tiananmen y de hecho los soldados despejaron la Plaza de Tiananmen de manifestantes sin ningún disparo.

El gobierno chino también afirmó que los soldados desarmados que estaban en la plaza de Tiananmen en los dos días anteriores al 4 de junio fueron incendiados y linchados con sus cadáveres colgados de los autobuses. Otros soldados fueron incinerados cuando los vehículos militares fueron incendiados con los soldados que no se podían escapar, y muchos otros resultaron gravemente golpeados por ataques de turbas violentas.


A la izquierda, un cadáver carbonizado de un soldado.
A la derecha un soldado quemado y colgado de un paso elevado.

Estas historias eran ciertas y bien documentadas. No sería difícil imaginar cómo habrían reaccionado de violentamente el Pentágono y las agencias policiales de Estados Unidos si el movimiento Occupy, por ejemplo, hubiera, de manera similar, prendido a soldados y policías con fuego, y los hubieran linchado cuando el gobierno estaba tratando de despejar los espacios públicos.

En un artículo el 5 de junio de 1989, el Washington Post describió cómo habían organizado a los combatientes antigubernamentales en formaciones de 100 a 150 personas. Estaban armados con cócteles molotov y palos de hierro, para enfrentarse con el P.L.A. que todavía estaban sin armas en los días previos al 4 de junio.

Lo qué pasó en China, lo que costó la vida a los opositores del gobierno y a los soldados el 4 de junio, no fue una masacre de estudiantes pacíficos, sino una batalla entre soldados del EPL y destacamentos armados del llamado movimiento pro-democracia.
"Por una avenida en el oeste de Beijing, los manifestantes prendieron fuego a un convoy militar entero de más de 100 camiones y vehículos blindados. Fotos aéreas del incendio y columnas de humo han reforzado poderosamente los argumentos del gobierno [chino] que las tropas fueron víctimas, no los verdugos. Otras escenas muestran cadáveres y manifestantes disparando con rifles automáticos a los soldados que no ofrecían resistencia ", admitió el Washington Post en una historia que era favorable a la oposición contra el gobierno el 12 de junio de 1989.

The Wall Street Journal, la voz líder de la lucha contra el comunismo, sirvió como una animadora vociferante para el movimiento "pro-democracia". Sin embargo, su cobertura después de 04 de junio reconoció que muchos "manifestantes radicalizados, algunos ahora armados con armas de fuego y vehículos requisados ​​en los enfrentamientos con los militares" se estaban preparando para las luchas armadas más grandes.

El informe del Wall Street Journal sobre los acontecimientos del 4 de junio retrata un cuadro vivo:
"A medida que las columnas de tanques y decenas de miles de soldados se acercaron Tiananmen muchas tropas fueron atacadas por turbas enfurecidas ... Docenas de soldados fueron sacados de camiones, severamente golpeados y dejados por muerto. En una intersección al oeste de la plaza, el cuerpo de un joven soldado, que había vencido a la muerte, fue desnudado y colgado de un lado de un autobús. Otro cadáver de un soldado fue colgado en un cruce al este de la plaza ".

La masacre que no fue

En los días inmediatamente después del 4 de junio de 1989 los titulares, artículos y editoriales del New York Times utilizan la figura de "miles" de activistas pacíficos fueron masacrados cuando el ejército envió tanques y soldados a la plaza. El número que el Times estaba utilizando como una estimación de muertos fue de 2.600. Esa cifra se utilizó como el número de estudiantes activistas que fueron acribillados en Tiananmen. Casi todos los medios de comunicación estadounidenses informaron de "muchos miles" muertos. Muchos medios de comunicación dijeron que unos 8.000 habían sido sacrificados.
Tim Russert, Washington Jefe de la Oficina de la NBC, que aparece más adelante en Meet the Press dijo que "decenas de miles" murieron en la plaza de Tiananmen.

La versión novelada de la "masacre" fue posteriormente corregida en pequeña medida por los periodistas occidentales que habían participado en las fabricaciones y que estaban dispuestos a retocar el registro para que puedan decir que hicieron "correcciones". Pero para entonces ya era demasiado tarde y ellos lo sabían también. La conciencia pública había sido formada. El falso relato se convirtió en el discurso dominante.

Habían masacrado con éxito los hechos para ajustarse a las necesidades políticas del gobierno de los EE.UU..

"La mayoría de los cientos de periodistas extranjeros, aquella noche, incluido yo, estabamos en otras partes de la ciudad o fueron retirados de la plaza para que no pudieran presenciar el último capítulo de la historia de los estudiantes. Los que intentaron permanecer cerca de los dramáticos eventos y que, en algunos casos, son los que reforzaron el mito de una masacre de estudiantes ", escribió Jay Mathews, primer jefe de la oficina del Washington Post en Beijing, en un artículo de 1998 en el Columbia Journalism Review.

El artículo de Mathews ', que incluye sus propias admisiones a usar la terminología de la masacre de la Plaza Tiananmen, llegó nueve años después de los hechos y reconoció que las correcciones más tarde tuvieron poco impacto.

"Los hechos de Tiananmen han sido conocidos durante mucho tiempo. Cuando Clinton visitó la plaza este mes de junio, tanto el diario The Washington Post y The New York Times explicó que nadie murió allí [en la plaza de Tiananmen] durante la represión de 1989. Pero se trataba de una breve explicación al final de los artículos largos. Dudo que ellos hicieron mucho para
acabar con el mito".
En aquel momento todos los informes sobre la masacre de los estudiantes básicamente decían lo mismo y por lo tanto, parecía que debería ser la verdad. Sin embargo, estos informes no se basaron en testimonios de testigos presenciales.


Lo que realmente ocurrió

Durante siete semanas previas al 4 de junio, el gobierno chino se contuvo extraordinariamente en no enfrentar a los que paralizaron la zona central de la capital de China. El Primer Ministro se reunió directamente con los líderes de la protesta y la reunión se transmitió en la televisión nacional. Esto no hizo distender la situación sino que envalentonó a los líderes de la protesta que sabían que tenían el pleno respaldo de los Estados Unidos.

Los líderes de la protesta erigieron una enorme estatua que se parecía a la Estatua de la Libertad de los Estados Unidos en medio de la plaza de Tiananmen. Ellos estaban indicando a todo el mundo que sus simpatías políticas estaban con los países capitalistas y los Estados Unidos en particular.Proclamaron que continuarían las protestas hasta que el gobierno fuera derrocado.

Sin un final a la vista el liderazgo chino decidió poner fin a las protestas despejando la plaza de Tiananmen. Las tropas entraron en la plaza sin armas el 2 de junio y muchos soldados fueron golpeados, algunos fueron asesinados  y sus vehículos militares fueron incendiados.

El 4 de junio, el EPL entró de nuevo en la plaza con armas. De acuerdo con los informes de los medios estadounidenses de la época es cuando soldados del EPL portando ametralladoras acribillaron las protestas pacíficas de estudiantes en una masacre de miles de personas.

China dijo que los informes de la "masacre" en la Plaza de Tiananmen fueron un invento creado tanto por los medios de comunicación occidentales y por los líderes de la protesta que utilizaron a unos dispuestos medios de comunicación occidentales como una plataforma para una campaña de propaganda internacional en sus intereses.

El 12 de junio de 1989, ocho días después de la confrontación, el New York Times publicó un "exaustivo", pero de hecho, totalmente fabricado informe de testigos presenciales de la masacre de Tiananmen por un estudiante llamado Wen Wei Po. Estaba lleno de historietas detalladas de la brutalidad, asesinatos en masa, y batallas callejeras heroicas. Contó que había ametralladoras del EPL en la azotea del Museo de la Revolución con vistas a la plaza y los estudiantes eran acribillados en la Plaza. Este informe fue recogido por los medios de comunicación a lo largo y ancho de los EE.UU.

Aunque tratado como el evangelio y una prueba irrefutable de que China estaba mintiendo, el informe de 12 de junio por el "testigo" Wen Wei Po era tan exagerado y era tan probable que desacreditaría al New York Times en China que el corresponsal del Times en Beijing, Nicholas Kristoff, quien había servido como portavoz de los manifestantes, tomó excepción a los puntos principales en el artículo.

Kristoff escribió en un artículo de junio 13,
"La cuestión de dónde se produjeron los disparos tiene importancia debido a la afirmación del Gobierno de que nadie recibió un disparo en la Plaza de Tiananmen. La televisión estatal ha mostrado incluso el video de los estudiantes marchando pacíficamente de la plaza poco después del amanecer, como prueba de que no se habían sacrificado ".

"La escena central en el artículo del [testigo] es de tropas ametrallando estudiantes desarmados agrupados alrededor del Monumento a los Héroes del Pueblo en el centro de la Plaza de Tiananmen. Varios otros testigos, tanto chinos como extranjeros, dicen que esto no ocurrió ", escribió Kristoff.
"Tampoco hay evidencia de emplazamientos de ametralladoras en el tejado del museo de historia que fueron reportados en el artículo de Wen Wei Po. Este reportero se fue directamente a la zona del museo y no vio ametralladoras allí.

Otros periodistas y testigos en los alrededores tampoco pudieron verlos".

El tema central del artículo Wen Wei Po era que las tropas golpearon y posteriormente los estudiantes fueron ametrallados en el área alrededor del monumento y que una línea de vehículos blindados les cortaron la retirada.

Pero los testigos dicen que los vehículos blindados no rodearon el monumento - se quedaron en el extremo norte de la plaza - y que las tropas no atacaron a los estudiantes agrupados en torno al monumento. Varios periodistas extranjeros estaban cerca del monumento esa noche también y de ninguno se sabe que hayan informado que los estudiantes fueron atacados alrededor del monumento, "Kristoff escribió en el 13 de junio 1989 artículo.
La versión del gobierno chino reconoce que hubo lucha callejera y enfrentamientos armados que se produjeron en los barrios vecinos. Dicen que aproximadamente trescientos murieron esa noche, incluyendo a muchos soldados que murieron por disparos, bombas molotov y palizas. Sin embargo, han insistido en que no hubo niguna masacre.

Kristoff también dice que hubo enfrentamientos en varias calles, pero refuta el informe del "testigo", sobre una masacre de estudiantes en la Plaza Tiananmen,

"... En cambio, los estudiantes y una cantante de pop, Hou Dejian, estaban negociando con los soldados y decidieron salir de la plaza en la madrugada, 05 a.m.-06 a.m. Los estudiantes salieron todos juntos. La Televisión china mostró las escenas de los estudiantes saliendo de la plaza pacificamente hasta que esta se vació".


Intento de contra-revolución en China

De hecho, el gobierno de EE.UU. había participado activamente en la promoción de las protestas "pro-democracia" a través de una extensa campaña bien financiada, coordinada a nivel internacional con la máquina la propaganda que bombea rumores, verdades a medias y mentiras desde el momento en que las protestas comenzaron a mediados de abril 1989.

El objetivo del gobierno de EE.UU. fue llevar a cabo un cambio de régimen en China y derrocar al Partido Comunista de China, que había sido el partido en el poder desde la revolución de 1949. Dado que muchos activistas en el movimiento progresista de hoy no estaban vivos o eran niños en el momento del incidente de Tiananmen en 1989, el mejor ejemplo reciente de cómo funciona una operación de cambio de desestabilización / régimen imperialista se revela en el reciente derrocamiento del gobierno ucraniano.

Las protestas pacíficas en el centro de la plaza reciben apoyo internacional, el financiamiento y apoyo de los medios de los Estados Unidos y las potencias occidentales; finalmente vienen bajo el liderazgo de los grupos armados, que son aclamados como luchadores por la libertad por el Wall Street Journal, Fox News y otros medios; y, finalmente, el gobierno elegido para el derrocamiento por la CIA será totalmente demonizado si utiliza la policía o de las fuerzas militares.

En el caso de las protestas "pro-democracia" en China en 1989, el gobierno de EE.UU. estaba tratando de crear una guerra civil. La Voz de América aumentó sus emisiones en idioma chino a 11 horas cada día y dirige la emisión "directamente a 2.000 antenas parabólicas en China operados en su mayoría por el Ejército de Liberación Popular." (New York Times 09 de junio 1989)
Las transmisiones de La Voz de América a las unidades del EPL estaban llenas de informes de que algunas unidades del EPL estaban disparando a las otras, y diferentes unidades eran leales a los manifestantes y otras personas estaban con el gobierno.

La Voz de América y los medios de comunicación de Estados Unidos trató de crear confusión y pánico entre los partidarios del gobierno. Justo antes del 4 de junio cuando se informó que el primer ministro de China Li Peng le habían disparado y que Deng Xiaoping estaba cerca de la muerte.

La mayoría en el gobierno de los EE.UU. y en los medios de comunicación esperaban que el gobierno chino iba a ser derribado por las fuerzas políticas pro-occidentales como estaba empezando a suceder con el derrocamiento de gobiernos socialistas en toda Europa oriental y central en aquel momento (1988-1991) tras la introducción de reformas pro-capitalistas por Gorbachov en la Unión Soviética en 1991.

En China, la "pro-democracia", movimiento de protesta, fue liderada por los estudiantes privilegiados, bien relacionados de las universidades de élite que pedían expresamente la sustitución del socialismo con el capitalismo. Los líderes estaban particularmente conectados a los Estados Unidos. Por supuesto, otros miles de estudiantes que participaron en las protestas estaban en la plaza porque tenían motivos de queja contra el gobierno.

Pero el liderazgo imperialista conectado del movimiento tenía un plan explícito para derrocar al gobierno. Chai Ling, quien fue reconocido como el máximo líder de los estudiantes, concedió una entrevista a los periodistas occidentales en la víspera del 4 de junio en la que reconoció que el objetivo de los dirigentes era llevar a la población a una lucha para derrocar al Partido Comunista de China, que explicó sólo sería posible si podían provocar con éxito al gobierno para que ataque con violencia las manifestaciones. Esa entrevista se emitió en la película de la "Puerta de la Paz Celestial." Chai Ling también explicó por qué no podían decirle al resto de los manifestantes estudiantiles sobre los planes reales de los líderes.

"La búsqueda de la riqueza es parte del impulso para la democracia", explicó otro de los líderes  estudiantes, Wang Dan, en una entrevista con el Washington Post en 1993, en el cuarto aniversario del incidente. Wang Dan fue a todos los medios de EE.UU., antes y después del incidente de Tiananmen. Él era famoso por explicar por qué los líderes estudiantiles elitistas no querían que los trabajadores chinos se unieran a su movimiento. Afirmó que "el movimiento no está listo para la participación de los trabajadores porque la democracia primero debe ser absorbida por los estudiantes y los intelectuales antes de que pueda contagiar a los demás."


Veinticinco años más tarde - EE.UU. sigue buscando un cambio de régimen y la contrarrevolución en China

La medida adoptada por el gobierno chino para dispersar el llamado movimiento pro-democracia en 1989 fue recibido con amarga frustración dentro de la clase política de Estados Unidos.

Los EE.UU. impuso sanciones económicas a China al principio, pero su impacto fue mínimo y tanto la clase política de Washington y los bancos de Wall Street se dieron cuenta de que las corporaciones y los bancos estadounidenses serían los grandes perdedores en la década de 1990 si se tratara de aislar completamente China cuando China estaba abriendo aún más su gran mercado de trabajo y las materias primas nacionales para la inversión directa de las corporaciones occidentales. Los grandes bancos y corporaciones ponen sus propios márgenes de ganancia primero, y los políticos de Washington tomaron el ejemplo de la clase multimillonaria sobre esta cuestión.

Pero el tema de la contrarrevolución en China alzará de nuevo la cabeza. Las reformas económicas que se inauguraron después de la muerte de Mao abrió el país a la inversión extranjera. Esta estrategia de desarrollo fue diseñada para superar rápidamente el legado de pobreza y el desarrollo insuficiente con la importación de tecnología extranjera. A cambio las corporaciones occidentales recibieron las mega ganancias. El liderazgo post-Mao en el Partido Comunista calculó que la estrategia  beneficiaría a China en virtud de una rápida transferencia de tecnología desde el mundo imperialista a China. Y, de hecho, China ha hecho grandes avances económicos. Pero además de desarrollo económico también ha desarrollado una clase capitalista muy grande dentro de China y una parte importante de esa clase y sus hijos están siendo cortejada por todos los tipos de instituciones financiadas por el gobierno de EE.UU., las instituciones financieras de Estados Unidos y los centros académicos de Estados Unidos.

El Partido Comunista de China se divide también en facciones y tendencias pro-estadounidenses y pro-socialistas .
Hoy, el gobierno de Estados Unidos está aplicando cada vez más la presión militar sobre China. Se está acelerando la lucha contra el ascenso de China al consolidar nuevas alianzas militares y estratégicas con otros países asiáticos. También tienen la esperanza de que con suficiente presión con alguno en el liderazgo chino de los que están a favor de abandonar Corea del Norte se pueda conseguir algo.

Si la contrarrevolución tuviera éxito en China las consecuencias serían catastróficas para el pueblo chino y para la China. En China ocurriría como sucedió con la Unión Soviética, cuando fue derrocado el Partido Comunista de la Unión Soviética. La misma suerte corrió la ex Yugoslavia.

La contrarrevolución y el desmembramiento de China harían retroceder al país a toda velocidad. Sería frenar el espectacular ascenso pacífico de China desde el subdesarrollo. Durante décadas se ha producido un debate serio dentro del establishment en la política exterior de los EE.UU. sobre el desmembramiento de China, lo que debilitaría a China como nación y permitiría a los Estados Unidos y las potencias occidentales apoderarse de sus partes más lucrativas. Este es precisamente el escenario que ofrecía China en su siglo de humillación cuando las potencias capitalistas occidentales dominaron el país.

La Revolución China ha pasado por muchas etapas, las victorias, retiros y reveses. Sus contradicciones son innumerables. Pero aún así ahí está. En el enfrentamiento entre el imperialismo mundial y la República Popular de China, la gente progresista debe saber cuál es su posición - y esta no es estar al margen.

Brian Becker

Fuente
Tiananmen: the massacre that wasn't. What really happened 25 years ago in Tiananmen Square? Brian Becker

Global Research, 04 de junio 2014.
LiberationNews.org
http://www.pslweb.org/liberationnews/news/what-really-happened-in.html


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Otros boletines publicados sobre China


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Boletín 192 ¿Tienen los chinos la culpa del aumento del precio del petróleo.
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Boletín 191. ¿Son los chinos responsables de aumento del precio del petróleo.
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Boletín 190 Demonizar a China aprovechando el escaparate de los juegos olímpicos
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www.ciaramc.org/ARCHIVOS/Boletines/190.pdf
http://www.ciaramc.org/ciar/boletines/cr_bol190.htm

Boletín 189 Lo que no te han contado sobre la campaña para el boicot de los juegos olímpicos, las manifestaciones en el Tibet. el budismo, el Tibet, el Dalai Lama y CIA.
Formato de archivo: PDF/Adobe Acrobat
www.ciaramc.org/ARCHIVOS/Boletines/189.pdf
http://www.ciaramc.org/ciar/boletines/cr_bol189.htm



En los boletines armas para defender la salud:

Boletín 243
El encuentro entre la medicina china y la medicina occidental, mitos y hechos
1ª Parte: Falsificación de la historia de la civilización y de la ciencia chinas.
Alfredo Embid
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads243.htm

Boletín 245
El encuentro entre la medicina china y la medicina occidental, mitos y hechos
2ª Parte: La transmisión fraudulenta de la acupuntura a occidente.
Alfredo Embid
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads245.htm

Boletín 174
El fraude de la guerra contra las drogas
Producción y tráfico en su marco histórico desde el siglo XVI
Relaciones con el complejo médico industrial y el terrorismo
Alfredo Embid
Caracas - Mérida (Venezuela) Agosto 2012
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads174.htm

Boletín 160
[VIDEO] Breve historia de la evolución de la vida, las civilizaciones hasta la ciencia, tecnología y medicina en China
Alfredo Embid
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads160.htm

Boletín 152
Como tarar a los niños desde la escuela falsificando la historia de la ciencia y la civilización.
Alfredo Embid
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads152.htm

Boletín 149
Breve historia de la evolución de la vida, las civilizaciones hasta la ciencia, tecnología y medicina en China.
Alfredo Embid
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/ads149.htm


12 junio 2014

El arte contemporaneo es una farsa

Avelina Lésper  www.avelinalesper.com/

"La carencia de rigor (en las obras) ha permitido que el vacío de creación, la ocurrencia, la falta de inteligencia sean los valores de este falso arte, y que cualquier cosa se muestre en los museos".

Foto: Quien.com
Quien.com
México.- Con la finalidad de dar a conocer sus argumentos sobre el por qué el arte contemporáneo es un "falso arte", la crítica de arte Avelina Lésper ofreció la conferencia:

"El Arte Contemporáneo- El dogma incuestionable" en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) en donde fue ovacionada por los estudiantes.

"La carencia de rigor (en las obras) ha permitido que el vacío de creación, la ocurrencia, la falta de inteligencia sean los valores de este falso arte, y que cualquier cosa se muestre en los museos", afirmó Lésper.

Explicó que los Los objetos y valores estéticos que se presentan como arte, son aceptados, en completa sumisión a los principios que una autoridad  impone.

Lo que ocasiona que cada día se formen sociedades menos inteligentes y llevándolos a la barbarie. También abordó el tema del Ready Made, sobre el que expresó que mediante esta corriente "artística", se ha regresado a lo más elemental e irracional del pensamiento humano, al pensamiento mágico, negando la realidad. El arte queda reducido a una creencia fantasiosa y su presencia en un significado. "Necesitamos arte y no creencias".

La "creacion" de la obra de "arte" a traves del marketing y 
manipulacion del lenguaje:


Asimismo, destacó la figura del "genio", artista con obras insustituibles, personajes que en la actualidad ya no existen. "Hoy con la sobrepoblación de artistas, estos no son prescindibles y la obra se sustituye por otra, porque carece de singularidad".

 
Puede que el hastío haya hecho presa en Fernando Castro Flórez, o tal vez padece un episodio severo de agitación que manifiesta en forma de mamporros y payasadas. Sea lo que sea, afortunadamente la pasión crítica se impone en este libro sobre los signos que puntean el lado sombrío de la comedia del arte contemporáneo. Entre estos, el filósofo y crítico incluye la obsolescencia programada, la amnesia colectiva, la especulación financiera y la epidemia de la tontería.

Desde el multimillonario publicista Charles Saatchi, promotor de los Young British Artists, hasta Liu Wei, autor de una de las piezas estrella de su colección, una caca de dos metros y medio, pasando por Coco Fusco y Guillermo Gómez-Peña encarnando a dos indígenas posmodernos en una jaula, muchas son las figuras de este pimpampum.

No falta entre ellas otro niño bonito de la pasarela mundial, Maurizio Cattelan, de visita con coleccionistas glamurosos hasta un vertedero donde colocó la palabra Hollywood. Y es que, escribe el autor, “lo real que escapa a toda simbolización está aplastado por el reality show”.
http://2.bp.blogspot.com/-HUl98OUI87w/VoxrJIZXrSI/AAAAAAAAG3I/marGEqiIKCk/s1600-r/PORTADA%2BEL%2BFRAUDE%2BDEL%2BARTE%2BCONTEMPORANEO.jpg
Que nadie se equivoque. Por mucho que admire a Jean Baudrillard, lo que este crítico de gatillo fácil denuncia no es un complot del arte. Mucho menos se ha alistado al banderín liberal en lo político, y conservador en lo artístico de Vargas Llosa. La de Castro Flórez no es una impugnación a la totalidad, sino un diagnóstico de los males que aquejan al arte contemporáneo.
¿Su remedio? Cuidar de que el ruido no nos impida concentrarnos en el arte que va más allá de sí mismo.

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 LA EDAD DE ORO DEL "ARTE DE LA ESPECULACION"

3000 COLECCIONISTAS DOMINAN EL MERCADO MUNDIAL. 

TIENEN DINERO Y PODER. 
LAS SUBASTAS SON SUYAS.

LAS GRANDES FORTUNAS MONTAN 
SUS PROPIOS MUSEOS 
DE ARTE CONTEMPORANEO


¿El mercado del arte se ha convertido en cómplice del lavado de dinero ?
En muchos casos ni las mismas subastadoras de arte saben quién compra las piezas.
http://rebelion.org/noticia.php?id=223371

Detalló que la sustitución de artistas se da por la poca calidad de sus trabajos, "todo lo que el artista realice esta predestinado a ser arte, excremento, filias, odios, objetos personales, imitaciones, ignorancia, enfermedades, fotos personales, mensajes de internet, juguetes, etc.

Actualmente hacer arte es un ejercicio ególatra, los performances, los videos, instalaciones están hechos con tal obviedad que abruma la simpleza creadora, y son piezas que en su inmensa mayoría apelan al menor esfuerzo, y que su accesibilidad creativa nos dice que es una realidad, que cualquiera puede hacerlo".

En ese sentido, afirmó que no darle el status al artista que lo merece, ocasiona un alejamiento del arte a las personas, lo demerita, lo banaliza.
"Cada ves que alguien sin méritos y sin trabajo real excepcional expone, el arte va decreciendo en su presencia y concepción. Entre más artistas hay, las obras son peores, la cantidad no está aportando calidad".

"El artista ready made toca todas las áreas, y todas con poca profesionalidad, si hace video, no alcanza los estándares que piden en el cine o en la publicidad; si hace obras electrónicas o las manda a hacer, no logra lo que un técnico medio; si se involucra con sonidos, no llega ni a la experiencia de un Dj. Se asume ya que sí la obra es de arte contemporáneo, no tiene por que alcanzar el mínimo rango de calidad en su realización. Los artistas hacen cosas extraordinarias y demuestran en cada trabajo su condición de creadores, ni Demian Hirst, ni Gabriel Orozco ni Teresa Margolles, ni la inmensa lista de gente que crece son artistas, y esto no lo digo yo, lo dicen sus obras", aseveró.

Comentario del critico de arte WILL GOMPERTZ: 

Como consejo a los estudiantes, les indicó que dejen que su obra hable por ellos, no un curador, no un sistema, no un dogma, "su obra dirá si son o no artistas, y si hacen este falso arte, se los repito no son artistas".

Lésper aseguró que hoy día, el arte dejó de ser incluyente, por lo que se ha vuelto en contra de sus propios principios dogmáticos y en caso de que al espectador no le guste, lo acusa de "ignorante, de estúpido y le dice con gran arrogancia, si no te gusta es que no entiendes".

"El espectador, para evitar ser llamado ignorante, no puede ni por asomo decir lo que piensa, para este arte todo público que no es sumiso a sus obras es imbécil, ignorante y nunca está a la altura de lo expuesto ni de sus artistas, así el espectador presencia obras que no demuestran inteligencia", denunció.

Finalmente, señaló que el arte contemporáneo es endogámico, elitista; como vocación segregacionista, realizado para su estructura burocrática, para complacer a las instituciones y a sus patrocinadores. "Su obsesión pedagógica, su necesidad de explicar cada obra, cada exposición, su sobre producción de textos es la implícita acotación del criterio, la negación a la experiencia estética libre, define, nombra, sobreintelectualiza la obra para sobrevalorarla y para impedir que la percepción sea ejercida con naturalidad".

La creación es libre, pero la contemplación no lo es. "Estamos ante a dictadura del más mediocre".

http://www.vanguardia.com.mx/noticia-1362825.html?se=nota&id=1362825


Ingenieria social y MUSICA-BASURA INDUSTRIAL:

NUESTRA CULTURA ES PURA BASURA ...
Y NO LO SABIAS:
 http://joanfliz.blogspot.com.es/2012/01/esta-cultura-es-pura-basura-y-no-lo.html



Espías, expresionismo abstracto y Guerra Fría

Fachada de la sede de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) | Wikipedia.

Los conflictos bélicos, como ya hemos tenido ocasión de ver en multitud de ocasiones, han influido de forma notable en el devenir de la Historia del arte, ya sea causando la destrucción y el expolio de obras, o bien alimentando la inspiración de los artistas.


En otros casos, sin embargo, han sido los mismísimos servicios de inteligencia de las distintas potencias los que han promovido y apoyado ciertas corrientes artísticas con la intención de perjudicar al enemigo.
Eso es precisamente lo que habría ocurrido con el expresionismo abstracto, una corriente pictórica contemporánea que fue favorecida y patrocinada –al parecer sin que lo supieran sus principales representantes– nada más y nada menos que por la todopoderosa Agencia Central de Inteligencia, la CIA.
Para comprender esta sorprendente afirmación hay que situarse en el escenario inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial. En los años que siguieron a la contienda, el gobierno de los Estados Unidos estaba muy preocupado por la identificación existente entre una buena parte de los intelectuales y artistas europeos y los ideales marxistas-leninistas de la Unión Soviética.

Por esa razón, la agencia de inteligencia tomó la decisión de crear un programa clandestino y de alto secreto que sirviese para contrarrestar la enorme influencia de la esfera cultural soviética entre las élites intelectuales europeas y sustituirla por otra de origen estadounidense que sirviese a sus intereses.
Una pintura del artista Franz Kline, uno de los representantes del expresionismo abstracto |  Wikiped
 
De este modo, y sin que en la mayor parte de los casos los beneficiados lo supieran, la CIA financió la publicación y edición de multitud de revistas y libros europeos de corte cultural en los que se reproducían textos afines a los intereses de Washington, y al mismo tiempo organizó congresos, conciertos y exposiciones de arte, especialmente de expresionismo abstracto.

Para lograr su objetivo, la agencia contó con la colaboración de entidades privadas, como la Fundación Rockefeller o el influyente y prestigioso Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York.

Así, gracias al llamado Congreso por la Libertad Cultural –ese fue el nombre con el que se bautizó el programa de propaganda de los espías estadounidenses– durante las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado se llevaron a cabo algunas de las exposiciones itinerantes más destacadas del expresionismo abstracto, que popularizaron en Europa las obras de artistas como De Kooning, Rothko o Pollock.

Con su apoyo al expresionismo abstracto, la CIA buscaba minar el interés hacia el realismo socialista –deMELI'S BOOKSHOP VALETA  carácter figurativo y con un importantísimo mensaje social– que prosperaba en la Unión Soviética y que gozaba de gran éxito entre artistas e intelectuales europeos.
En este sentido, Donald Jameson, uno de los ex agentes de la agencia americana que participó en el programa, explicaba que el expresionismo llegado de América “era el tipo de arte ideal para mostrar lo rígido, estilizado y estereotipado que era el realismo socialista de Rusia”.
Las carreras de artistas como De Kooning (en la foto) fueron promocionadas por la CIA | Wikipedia

Tal y como refleja la periodista e historiadora británica Frances Stonor Saunders en su libro La CIA y la Guerra Fría cultural (Debate, 2013) –una de las obras más completas sobre este fascinante episodio–, es posible que esta labor de propaganda cultural hubiese continuado durante más tiempo, de no ser porque a finales de los 60 medios como el New York Times destaparon la existencia de aquellos planes clandestinos.

¿Hasta qué punto alteró el desarrollo de la Historia del arte contemporáneo este “patrocinio” del expresionismo abstracto con fines propagandísticos? Se trata de una pregunta de difícil respuesta, y que ha ocupado el interés de no pocos historiadores desde que se divulgara por primera vez la implicación de la agencia.



 POLLOCK:

De lo que no hay duda es que, sin la implicación de la CIA, las obras de Pollock y otros artistas de esta corriente americana no gozarían hoy de la misma popularidad y éxito que poseen en todo el mundo.






"Kandisky, por ejemplo, escribio un libro sobre la espiritualidad en el arte que es precisamente el asesinato del arte y el inicio del arte abstracto y la degeneracion actual"

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“Las grandes obras de Picasso no tienen un buen cultivo de la perspectiva, y las novelas de Joyce rayan en lo desordenado y absurdo, pero podemos admitir que forman parte del patrimonio artístico de la humanidad” . 

¿Y por qué, por qué debemos admitir que forman parte de ese patrimonio si la narrativa de Joyce raya lo absurdo y Picasso no tenía ni idea de perspectiva? Por cierto, de Joyce, algunas páginas más tarde, el autor escribe lo siguiente:

 “Algunos maestros de la literatura han sabido explotar esto y han buscado deliberadamente producir textos sin sentido, André Breton, James Joyce y Ramón Gómez de la Serna, entre otros, destacaron por haber desarrollado esa técnica”. 

Presumiblemente, conjetura, su intención era formar “imágenes incoherentes con el fin de explotar nuestra sensibilidad estética”.

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 MIERDA

 En una época en la que todo parece ser contemplado bajo el prisma del objeto estético, cuando la cultura del simulacro parece haber pactado con la banalidad del reality show, podemos intentar trazar cartografías de aquello que nos rodea aunque sea para tratar de salvar los jirones que todavía nos quedan del maltrecho pensamiento crítico. No basta la irritación ante los fraudes, ni repetir el cuento de “El traje nuevo del emperador”. La deriva escatológica en la que se encuentra el arte contemporáneo, en muchos casos una morbosa obsesión por presentar lo repugnante sin más, puede dar lugar a reflexiones que vayan mucho más allá del asco. Ni siquiera la plasmación reiterada de la catástrofe cierra el drama de nuestro tiempo desquiciado.

En “Mierda y catástrofe”, de forma deliberadamente fragmentaria, el filósofo y critico Fernando Castro Flórez plantea reflexiones de urgencia sobre los paisajes violentos y accidentales que se nos administran cotidianamente. De la plaga del freakismo a la hipnótica atracción que provoca el vacío; de la cultura digital y la adicción a los videojuegos al análisis del aeropuerto como no-lugar por excelencia. Recorremos los caminos que unen los performances extremos y la apolillada retórica de archivo; el Arte Povera y el Land Art, y se va perfilando un panorama que es, al mismo tiempo, desolador y excitante, empantanado y provocador, para finalmente reivindicar el paseo como generador de experiencia, como si hubiera todavía posibilidades para gozar del arte de perderse.


“Mierda y catástrofe” intenta ofrecer una serie de claves o, mejor, una sintomatología provisional para conocer nuestras limitaciones (ese singular modo de instalarnos en el búnker), pero nos sugiere que todavía podemos encontrar alguna grieta que nos permita realizar el truco mágico del escapista.

 La experiencia estética se ocupa de mantener vivo el desarraigo
 Fernando Castro

El libro, es una especie de ajiaco deliciosamente escrito, deliciosamente metaforizado hasta la subjetivización más fina, exponencialmente congruente y delirante a un tiempo. Una tesis hace la suerte de hilo conductor en medio de esta dramaturgia de ideas y de gestos conceptuales:

la interrogación frontal a la práctica sistemática de una política fraudulenta en el arte y en la cultura y, de paso, la advertencia de su enmascaramiento en la cultura del espectáculo

El texto, insisto, es un loable y rotundo ensayo en toda regla: un despliegue de páginas enfáticas y viscerales que recuperan para sí los dones y la gracia de la escritura, de la buena escritura, de esa que cada vez más se extravía en la impostación y en el ejercicio de la improvisación. Este es, sin duda, un libro bien escrito que puede hacer alarde de su elegancia y pericia en el trato directo que establece con su objeto. Un texto, por tanto, en el que el lector tropieza -a cada paso de la lectura- con la soberbia de metáforas que solo pueden estimular dos sentimientos opuestos en las antípodas de lo humano: la admiración más honesta o la envidia más devastadora.        - - -

La seriedad [y densidad] de este ensayo, en modo alguno, incluye o conlleva una restricción estética de la escritura historiográfica y crítica entendida, acaso, como un gesto autónomo de creación en el que, pese a la trabazón categorial de otros ensayos, se experimenta una beligerante emancipación del drama de la escritura. El ensayo no es sino un texto de corte experimental que promueve la libertad de las ideas, lo mismo que el carnaval supone una dispensación exagerada de la máscara. En la escritura ensayística, donde prevalece el estilo por encima del impulso bulímico de la jerga, el placer por el debate de las ideas se vuelve intensamente superior a la profundidad misma que ellas reclaman en otras coordenadas de sentido. La idea, fuerza genésica y seminal de este formato, se revela más poderosa que la demostración u obstinación de probar o refutar cada tesis, cada hallazgo, cada posible verdad. Y es precisamente esta, entra otras, una de las más relevantes virtudes de este libro que he tenido la oportunidad de leer con tal grado de fruición y de entrega, que no deja demasiado espacio a lo racional encorsetado y sí a la pasión confesada, desbordada. 

El libro es un oasis de reflexiones, de conexiones, de aproximaciones indiscretas y de un altísimo nivel de “asociación especulativa” que provocaría la rabia a cualquier escritor de pacotilla. Su trazado dramatúrgico sustantiva la preocupación analítica que delata un absoluto manejo de las herramientas críticas, avocadas a un ejercicio casi existencialista de control y de verificación que pasa siempre, y antes que nada, por la más dolorosa y rabiosa introspección. 

El peligro que acecha hoy a la escritura ensayística en forma de flagelos bajo el signo regido por la vulgarización, la superficialidad, el manierismo, el diletantismo y la ideología de la idiotez, queda aquí desbancado por la excelencia de un verbo y de un saber decir que hace gala de sabiduría y de profundidad humanística. La urgencia de la lógica cede con fuerzas sus dominios hegemónicos a la especulación subjetiva. De ahí que este volumen no ofrezca respuestas ni soluciones, sino que, en cambio, interroga, interpela, demanda la construcción infinita del texto desde otro lugar, desde esa otra subjetividad que se convierte en interlocutora de su letra. La pose y la afectación, figuras tan típicas dentro de esa contestación fraudulenta que este libro delata, se revelan inoperantes a la hora de entender esta ensayística que regala su autor a un amplio número de lectores. En el ensayismo dudoso, la simulación centraliza la ideología del texto; en el auténtico, la pulsión relacional y asociativa desplaza el simulacro a favor de una verdad atravesada por el placer de decirse siempre a sí misma. La refracción propia, el temperamento de la escritura audaz, sustituyen la parodia por el sarcasmo, otorgando un espacio al “yo reflexivo” que habla con todos sus “otros”.
Su libertad de lectura, la del texto [o los textos] que componen este volumen, es otra de sus virtudes que le convierten en un hecho disfrutable en la medida en que la linealidad que otras narrativas proponen, se reemplaza aquí por la opción personal de la fragmentación e ida y vuelta en todas las direcciones del texto. Es entonces que la articulación de una perspectiva crítica se ve asistida por la democracia en el gesto de arbitrar y de administrar –con independencia y autonomía soberanas- el conocimiento dispensado en esta multitud de páginas. Su corpus, robusto y compacto, lo fijan dos grandes partes visiblemente delimitadas: la primera, la zona que se ocupa de los capítulos dispuestos bajo excelentes titulaciones; la segunda, un amplísimo repertorio de notas que trazan la más acuciosa cartografía de las lecturas de las que está hecho este soberbio ensayista. Todo escritor, lo sabemos, es la suma de sus herencias anteriores, de sus pasos perdidos por otros universos escriturales que alimentan la sed del nuevo texto y arrojan luz sobre la estatura de sus metáforas. De tal suerte es que estas notas, al margen de ampliar, apostillar y polemizar con el discurso que rige la lógica del texto, son, también, otra parte sustancial del texto en su totalidad. No actúan como añadidos protésicos ni como interrupciones abruptas de una erótica coital de la conquista. Son, en sí misma, otro libro contenido dentro del libro. Constituyen, como diría el autor, un homenaje a esas voces que le han acompañado [y modelado como pensador]. En palabras suyas, “nada resulta más gratificante que una buena conversación”. Y, precisamente, estas notas no hacen sino advertir de esas compañías y de esos diálogos, de esos buenos diálogos a los que él está acostumbrado; los mismo que el propone cada vez que irrumpe en el espacio del otro.
Cuando la conciencia crítica, tal y como señala Fernando Castro en reiteradas ocasiones a lo largo del volumen, se haya bajo mínimos [en medio de un escenario que viaja de “la política de la ruina” a “la política de la ceniza”], es entonces un privilegio el poder contar con la audacia y la radicalidad de un pensamiento teórico-crítico de tamaña envergadura. Máxime si su floración y permanencia tienen lugar en un contexto en el que la crítica ha sido confundida con el periodismo de turno, del mismo que la excelencia epistemológica se trueca con la retórica del ornamento.
El análisis de las acepciones muchas del términos clave escrito en su subtítulo, nos lleva a entenderá el por qué de la pertinencia de una de ellas. 
Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española el vocablo “síndrome” se refiere a: 1. “Conjunto de síntomas característicos de una enfermedad”. 2. “Conjunto de fenómenos que caracterizan una situación determinada”. 

Entre los diferentes tipos de síndromes, son muchos, hallamos uno en particular que se revela como el de mayor rentabilidad alegórica y discursiva en el entramado de estás páginas y es, claramente, el síndrome de abstinencia: “conjunto de síntomas provocado por la reducción o suspensión brusca de la dosis habitual de una sustancia de la que se tiene dependencia”. Es este, por encima de los otros, el que sospecho estimula la orquestación sinfónica de uno de los nudos o conflictos conceptuales de este libro. 
 Dado que uno de sus imperativos es la interrogación constante a ese tipo de arte que ha abandonado la capacidad de relatar su contexto cultural de referencia en función de una ingesta bulímica de naturaleza retiniana y de superficie. La abstinencia se localiza aquí –justo- en esa falta de inteligencia con la que tropieza la narrativa estética contemporánea cuando lo suyo, su sino, se disloca y se pierde en el paisaje de una frondosidad oscura en el que lo ornamental decreta –por fuerza- la defunción de los conceptos. Cuando lo grotesco o el dolor más auténtico pasan por la idiotización de la pantalla y del espectáculo, sus índices de rentabilidad y de efectismo merman, se convierten, de facto, en burdas caricaturas. 
El arte tiene entonces que pactar con otras responsabilidades que atisben su capacidad y voluntad socio-semiótica de respuesta. Debe, si quiere convertirse en sismograma del presente, abandonar esa rancia abstinencia y disponer de un repertorio de juicios más lúcidos y arriesgados. 

En cierto momento del texto Fernando Castro plantea “nadie, salvo que viva ajeno al tratamiento Ludovico que impone la televisión global, puede indignarse con las obras de arte contemporáneo. 
Son, no exagero, descripciones literales de un mundo que prefiere la tontería antes que enfrentarse críticamente con lo que pasa”. 
Se trata, por tanto, de estimular esa conciencia crítica que, estando bajo mínimos, ha de superar la dolencia del cataclismo y señalar las zonas del drama y de la catástrofe. 

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Fernando Castro Flórez
Sin ningún género de dudas, este volumen, una vez leído y advertido en él lo que pudiera entenderse como otro relato sobre el arte, supone una suerte de hallazgo epistemológico que pone en crisis los modos habituales de narrar lo que acontece en el terreno de las practicas artísticas y en el ámbito, siempre polémico, del discurso. Creo, sin duda, que se trata de un aporte sustancial a una historiografía que ha de movilizar sus esquemas y discutir e interrogar sus modelos operacionales frente al objeto arte. El paradigma de una historiografía lineal que se alimenta del fetichismo del dato y de la disposición de estos en un eje horizontal sin mayor complejidad y hondura, debiera refugiarse en otras formas de comprensión del hecho estético, más alejadas de la descripción palmaria y cercana –mucho- el dominio especulativo de las asociaciones tan lúcidas como obscenas. Mierda y catástrofe… está señalando los riesgos de esa toxicidad que asfixia la escritura sobre el arte y la reduce a la simple taxonomía convaleciente

Estas páginas pulsan fuerzas sobre la que podría ser otra narrativa sobre el arte. La audacia de las especulaciones y de las asociaciones inéditas entre obra y contexto, entre el discurso y el umbral de su materialización como hecho estético, resultan, cuanto menos, rabiosamente sugestivas. La seducción del análisis registrado en la concatenación –casi sexual- de esas proximidades, se impone a la racionalidad de un modelo escritural propenso a la demostración y al equilibrio. 
Aun cuando resulte paradójico, este libro se mueve entre la utopía redentora y una especia de nihilismo devastados [o al menos en apariencia]. Y es así, o yo lo advierto así, porque, si de una parte se advierte de ese impulso catastrófico como fin de la producción de sentido y estado que alimenta a la misma en un acto casi esquizofrénico; por otra parte, estas páginas recuperan cierta credibilidad en el arte, en su fin social, en su capacidad terapéutica y de exhumación de la memoria. Y esa recuperación viene dada por la necesidad de reforzar una conciencia crítica que ha de saltarse la impotencia de su parálisis y rebasar el dominio de la estupidización y de la ornamentalidad. 
Mierda y catástrofe… se me antoja –entonces- como un libro de culturología contemporánea. Un texto que podemos inscribir en esa tendencia de articulación discursiva y de pensamiento. Se trata de una reflexión desde el ámbito de la crítica de estatura y corpus filosófico deliciosamente escrita. Sus páginas interrogan el orden cultural imperante, sus modelos, sus ansiedades y las múltiples estrategias de cierto cinismo persuasivo que paraliza al sujeto en el dominio de la idiotez, “la estupidización” y “el embrutecimiento”. De ahí la reiteración obsesiva del autor acerca de: “el sistema de engaño”, de “el espectador catatónico” y de “la epidemia de la tontería”, en tanto que síntomas que dibujan este panorama errático en el que las barbies se convierten en galeristas y se rinde culto al todo vale
Creo, por tanto, que una de las tesis fundamentales de este volumen se haya en la página 42, cuando el autor plantea que: “hoy, consumada la amnesia colectiva, hay una vitrina para cada cosa, da igual que sea cursilería, una consigna o una cagarruta. Lo decisivo es que incluso el accidente ha encontrado su museo, ese lugar obsceno que todavía llamamos televisión”. Y, continúa insistiendo el ensayista, aunque nuestra conciencia crítica esté bajo mínimos, no podemos aceptar que el arte sea una mercancía perfecta o una mera perogrullada. Tal vez tengamos que poner la ironía en cuarentena, e impulsados a la polémica, emplear el sarcasmo, sin por ello caer en la jerga”. Concluye, entonces, con esta afirmación que advierte de un radicalismo necesario en la petición de responsabilidad y de compromiso:
“En una época marcada por demolición, con una compulsión voyeurística que ha propiciado el extraño placer de la catástrofe, la cultura no puede ser meramente el juego de la libertad, sino que, valga el tono dogmático, exigimos que afronte los conflictos y produzca lo necesario. Mientras tanto sigamos empantanados en la rumurología, sufriendo una narcolepsia sin cura aparente, fascinados por el arte de ocultar lo esencial”
Sin embargo, pese a este tono lapidario, y he ahí otras de las delicias de este libro, el autor hace un juego irónico de simulaciones y espejismos haciendo creer de su abominación por el arte, cuando en verdad se debe en cuerpo y alma a su entera comprensión. Por tanto, y en un gesto de emancipación de lo catastrófico, señala que el “arte todavía es capaz de hacer sismograma de lo que pasa”. Así, ladeando el catastrofismo nihilista del que hablábamos, refuerza la dirección utópica del arte y afirma su valor como lenguaje susceptible a la narración oportuna y eficaz de sus circunstancias. De ello se deduce que la práctica estética, lejos de ese lugar que la reduce y circunscribe a un mero ejercicio de formas abstraídas en la nebulosa de la apariencia, ha de comenzar a sustantivar las nociones de “pertinencia” y “eficacia”. 
Las características del juego de contrabando y de rápida negociación con la realidad del show mediático, están entre las más impresionantes que afectan la posibilidad de un estado inteligente para la práctica del arte. Quizás por ello, y atendiendo a la paradoja que rige el actual modelo de cultura al uso, Fernando Castro plante que “en última instancia, la estrategia de la obscenidad no solo ha convertido lo banal en monumento, sino que la pulsión fetichista, el mal de archivo, ha llevado, valga la paradoja, a la obesidad y la anorexia estéticas”. Y es que todo aquello que se junta con la exageración y reproducción desmedida en las zonas de lo hiperreal, termina, así, abducido por el dominio de lo decorativo. El impulso bulímico de los vectores de mediación sacrifican la calidad discursiva en función del impacto y la coquetería más ramplona. “Esa es la gran catástrofe: (no tener) nada en qué pensar”, afirma de un plumazo el ensayista recuperando el espíritu crítico que apunta a ese raro estado de insomnio y reclama un despertar de la conciencia. 
Carlos Jiménez, en su presentación de esta obra, y aludiendo a la capacidad asociativa de alta densidad lingüística del pensamiento del autor, decía que: “Esta clase de recomposición o deconstrucción de los campos semánticos habituales trastoca igualmente los significados de las palabras que, por definición, son siempre el lugar del entrecruzamiento de distintos campos semánticos. Si estos últimos cambian también cambian las palabras que les conciernen. De allí que en esta obra monstruosa, palabras recurrentes en la misma como “arte”, “mirada”, “ceguera”, “catástrofe”, “apocalipsis”, “banalidad”, “idiotez” o “estupefacción” no tengan un único significado sino que remiten a una agrupación fortuita de significados, en el que caben incluso los que son contradictorios entre sí. En esto consiste la anomalía de este libro y la hospitalidad que simultáneamente ofrece a la unión de la mierda con la catástrofe que, es algo así, como la unión del tocino con la velocidad. ¿Pero qué diablos es este libro? ¿A cuál genero pertenece? ¿Al tratado? Rotundamente no. Y si dijera que es una colección de ensayos que comparten ciertos propósitos me quedaría corto. Yo me arriesgaría a calificarlo, en plan de choque, de glosario. Sólo que recuperando para este término el sentido que le asignaron los latinos. Aclaro: me refiero a los antiguos habitantes del Lacio y no a los cubanos o a los colombianos […]”. 
Efectivamente, cuando el lector -entrenado o neófito- se topa con un ensayo como este se interrogará muchas veces sobre su posible ubicación en el paisaje de unas taxonomías literaria y crítica que resulta a veces demasiado conservadora frente a estos nuevos modelos de pensamiento y de escritura. Dónde ubicar este libro, dónde acogerlo sino en los rubros de la crítica, la antropología cultural, la sociología, la filosofía o la teoría estética. O, acaso, la ironía se vuelve mayor si su ubicación, de golpe, se localiza en los dominios de la narrativa. En cualquiera de los primeros rubros pudiera figurar, pero [si por accidente y catástrofe] los lectores o libreros lo colocan en los ámbitos de la narrativa quedaría refrendado, entones, quizás incluso por error, el mayor valor de este libro: el de ser un relato exquisito respecto de ese mundo de afuera que nos mira, a todos, como auténticos locos. 
Un ensayo mal pensado o gestionado jamás abrazaría la virtud de una escritura sofisticada que advierta de su elegancia e inteligencia. En el ensayo, lo sabemos, el vigor de las ideas y el vértigo de la pulsión literaria copulan en el epicentro de la palabra escrita. La idea deviene, así, su propio discurso. Mierda y catástrofe… es, precisamente eso, un libro de ideas, un ejercicio de pensamiento que queda, allí, para despertar de la pereza y sepultar la desidia de este tiempo.
Cuando desperté, el libro estaba allí.
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¿Qué hay detrás del dineral de las exposiciones temporales? 
Utilizar a la masa para que la elite pueda especular.
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Miles de personas aceptan someterse a varias horas de espera de pie y a la intemperie para ver una exposición que no ha sido diseñada para ellas

¿Ritual o mangoneo de las exposiciones?
Adam Cohen.

El siguiente artículo molestará a más de uno, pero tengo asumido ya que decir lo que pienso es el gentle art of making enemies.

Lo que acontece en las exposiciones temporales de arte en los museos nacionales o instituciones privadas no acontece en ningún otro ámbito de las artes en nuestra sociedad occidental. 
¿Cuántos pensadores, escritores, escultores, pintores o directores de cine reciben, regularmente, del Estado o de una institución unos 2 millones de euros para expresar sus elucubraciones sobre un tema dado? Muy pocos. 
En cambio, los comisarios de exposiciones - curator o curador en el mundo anglosajón- sí que disfrutan de financiación para sus caldos de sesos que suelen vestir de reflexiones filosóficas, investigaciones científicas o revisiones históricas, presentadas con evocadores títulos: el trazo oculto, la belleza encerrada, el poder de la Sombra, las lágrimas de Eros, Arte y Poder, antes del diluvio… y este derroche de medios se repite una y otra vez, año tras año.

Y yo me pregunto: en este mundo materialista, donde nadie hace nada por nada, y donde el altruismo, el bien común, la caridad, el amor a la belleza, la ayuda mutua y desinteresada parecen ya ideas extraterrestres ¿qué propósito cumplen estas exposiciones pagadas en su mayoría con dinero público, qué intereses las promueven? ¿Elevar el nivel cultural del ciudadano? ¿Ampliar el horizonte intelectual de la población? ¿Aportar un entorno de belleza y reflexión a los visitantes? ¿De verdad nuestros amos se preocupan tanto de nuestro bienestar y biencrecer? Me temo que no.


Un arma mediática y política
No es políticamente correcto decir que las exposiciones de arte son, en realidad, un arma política y, por tanto, forman parte de la política cultural o, mejor dicho, de la utilización por los gobiernos de la cultura con fines políticos de propaganda, autobombo, imagen pública e imagen internacional; de ahí que no se busque rentabilidad económica y se tolere el gasto excesivo que se da por bien empleado si el eco mediático ha sido satisfactorio. Como los Medici y Napoleón sabían hace tiempo, los políticos han descubierto que el arte da prestigio al poder.

Comisarios y expertos, convencidos de que están obrando por la Cultura y el bien de la Humanidad, no parecen tener la sensación de mal gastar. Y esta manga ancha con la financiación de los eventos culturales se tolera en este campo porque la misión que cumplen es el impacto mediático, la imagen pública del gobierno, el prestigio profesional de los organizadores, el prestigio institucional y político, el prestigio del poder en definitiva.

En el ámbito del arte, es indispensable que las muestras figuren en la prensa como “la mayor exposición celebrada” sobre tal artista, convirtiendo a menudo la política cultural en una carrera para entrar en el libro Guinness de las exposiciones. Se preferirá exponer cientos de obras en lugar de las justas y necesarias. La crisis, por suerte, ha puesto cierto coto a estos hábitos, pero triste es comprobar que son los recortes y no la conciencia y la responsabilidad los que han puesto un límite al derroche.


Un acicate a la especulación sobre arte
Además de ser un arma predilecta de los gobiernos y de los expertos, las exposiciones temporales están también relacionadas con la especulación financiera sobre las obras de arte que muchos bancos, entidades financieras, grupos empresariales y multimillonarios practican, pues en el inestable mundo financiero actual el arte se ha vuelto goloso.

Para los grandes bancos y entidades financieras, que invierten, por ventajas tributarias, en fundaciones culturales y forman colecciones de arte –generalmente de arte contemporáneo, pues el otro es inaccesible-, es crucial mantener el interés del público por el arte actual y los objetos de arte en general: para ello, es necesario convencerlo de su valor incuestionable porque es una manera de garantizar el precio y la credibilidad de unos objetos, muchas veces de dudoso valor intrínseco pero que permiten el blanqueo de dinero y la especulación pura y dura. Pondré un ejemplo reciente que describe este fenómeno.

Como nos informa la misma web del Museo del Prado.

en el año 2006 el BBVA pagó 26 millones de euros de deudas con Hacienda con la entrega al citado museo de una colección de bodegones del corrupto Naseiro -que incluye el ya famoso “besugo de Bárcenas” ¡¡¡expuesto a pocos metros de Goya!!!-. Así, gracias al interés de los medios y los centros de arte de prestigio por cierto tipo de pintura (en este caso conviene hacer subir el precio del bodegón del siglo XIX), un banco podrá pagar sus impuestos cómodamente con cuadros comprados baratos y oportunamente sobrevalorados por expertos del Departamento de Tasación de Patrimonio Nacional. ¿Quiénes son estos expertos? ¿Para quién trabajan estos funcionarios públicos si los favorecidos por sus estimaciones al alza son precisamente ex – tesoreros corruptos y entidades bancarias, y el principal perjudicado es el erario público, es decir el público? Que cada uno encuentre la respuesta.

El público usado e ignorado
Si la preocupación genuina de las políticas de exposiciones temporales fuera generar cultura, elevar el nivel de reflexión, o hacernos más sabios, las exposiciones serían, primero, más pequeñas, pues tendría en cuenta al visitante. Por mi experiencia profesional, el tiempo medio de atención es de una hora y media a lo sumo, y a partir de cierto momento, el espectador ha tocado fondo en su capacidad de comprensión y asimilación. Una exposición con 40 piezas es más que suficiente. Una exposición Dalí con más de 200 piezas es un mareo asegurado y la morralla está garantizada pues las obras realmente buenas e importantes son escasas y se prestan con dificultad. Pero estamos en una sociedad en la que lo cuantitativo siempre está por encima de lo cualitativo.
Si el destinatario de las exposiciones fuera el público, las exposiciones tendrían un claro propósito didáctico y serían más fáciles de entender, los textos del catálogo estarían diseñados para facilitar la profunda comprensión de la hipótesis presentada, lo que no significa que deban ser simplistas; y la audio guía no sería una acumulación de datos o una verborrea supuestamente culta, encargada de rellenar el comprensible y legítimo silencio mental del espectador inexperto sino que serían amenas y enseñarían a ver.
El público se pasea por las salas sin entender gran cosa a pesar de ser, al fin y al cabo, el que paga la entrada y permite recuperar la colosal inversión. En las exposiciones financiadas con dinero público, el ciudadano es un pagafantas que paga dos veces.

Las exposiciones temporales de arte son demasiado grandes, muestran demasiadas piezas; son excesivamente sesudas y están realizadas por self-centered expertos para su propio curriculum académico, pues buscan exclusivamente ser valorados por otros expertos e instituciones internacionales. Y de paso, importa saber que los visitantes expertos y personalidades del mundo de la cultura y la política NUNCA pagan la entrada a las exposiciones y reciben habitualmente el catálogo como regalo.
Es como si fuéramos a ver una película pagada con dinero público, hecha por expertos cinéfilos para otros expertos que entran gratis, mientras el público estaría dispuesto a esperar una cola de tres horas, pagar su entrada para luego no entender prácticamente nada de lo que allí se dice. Bastante absurdo ¿no? ¿Cómo es esto posible?

No creo que el público medio sea especialmente tonto, pero sí creo que existe un abismo entre la complejidad del concepto de una exposición y la capacidad de comprensión del público habitual de las exposiciones. Tras varias décadas como profesor de arte, he mostrado y comentado casi dos centenares de exposiciones. Al terminar la visita, nunca ha faltado el siguiente comentario: “sin sus explicaciones hubiéramos pasado delante de las obras sin siquiera atisbar todo lo que esta exposición plantea”.


El arte como nueva religión.
¿Por qué el ciudadano está dispuesto a aguantar varias horas de cola para luego ver muchas cosas pero no entender prácticamente nada? Es difícil entender la aceptación sumisa del público a esta distancia reiterada, insalvable y hasta displicente entre emisor y receptor, pero propongo la siguiente explicación: creo que es del orden de la fe. El ciudadano inexperto en arte visita exposiciones porque cree, aunque no haya entendido el asunto planteado, que la entrada al recinto sagrado del museo tiene la capacidad de elevarlo en su cotidianeidad. El urbanita posmoderno está hambriento de elevación, desea añadir a su vida de esclavo aunque sólo sea un perfume de belleza y cultura, un aura de inmaterialidad, algo que al fin lo acerque a la divinidad, pues algo en él le recuerda que no es sólo materia consumista.
Pasa el tiempo y todo sigue igual. Se repíte la liturgia de la misa en latín. Vas a la iglesia para oír una misa de la que no entiendes nada, pero regresas a casa satisfecho, con el alma en paz, con la sensación de haber cumplido con el ritual que acompaña toda fe: la profunda convicción de que más allá de lo humano hay algo divino y el ceremonioso ritual es una servidumbre de paso para llegar a él.
Como antes la Iglesia, ahora los poderes políticos y económicos se aprovechan de la masa sedienta de espiritualidad para reforzar sus mecanismos.


Connecting the Dots.
Llegados a este punto, el lector tal vez se pregunte: ¿qué tendrá que ver el despilfarro y la falta de didáctica de las exposiciones temporales con la especulación sobre el arte y el hambre de trascendencia del ciudadano?
En el pasado, la Humanidad siempre tuvo conciencia de la existencia de un mundo más allá de lo visible, la religiosidad es consustancial al ser humano, de ahí que durante milenios, el ser humano haya utilizado ciertos objetos simbólicos y mágicos para relacionarse con lo oculto, objetos que eran vehículo de la energía sutil y le permitían comunicar con otros planos. En la sociedad moderna atea y cientificista, la conciencia de la utilidad de los símbolos como puertas interdimensionales ha desaparecido pero no así la necesidad del vínculo con el más allá, pues está en la esencia de lo humano: ahora ha pasado a un plano inconsciente. Así, la creencia en el poder mágico de los objetos no ha desaparecido sino que se ha desplazado, por ejemplo, al fetichismo del marquismo contemporáneo: colgarse del brazo un bolso de lona plastificada de Louis Vuitton que cuesta un sueldo es vivido interiormente por la poseedora como un gesto casi ritual que garantiza una elevación y permite el acceso repentino al anhelado estatus social. Al salir de la tienda con el objeto mágico, ella se siente otra.

Este ejemplo me sirve para describir cómo la creencia en el poder de lo mágico perdura de forma inconsciente y se ha trasladado a ciertos objetos hábilmente convertidos en símbolos por la publicidad pero drásticamente vaciados de toda genuina espiritualidad. Además de los bolsos, están ciertas joyas, relojes, coches y, como no podía ser de otra manera, obras de arte de algunos autores que han sido previa y oportunamente santificados por las casas de subastas, museos, coleccionistas, fundaciones y galerías de arte. En este juego de objetos mágicos, el arte ostenta el estatus máximo porque un rico que tiene coches caros cuando muere, es un rico muerto, es decir poca cosa. Pero un millonario que ha creado una colección de arte, hereda el aura del filántropo, del benefactor de la Humanidad, su museo se convierte en su mausoleo que le permite alcanzar la inmortalidad. Así de grande es el poder del arte.
Y por fin llegamos a explicar la relación entre la sumisión del pagafantas de la exposiciones y la especulación con las obras de arte: como el ser humano no puede dejar de necesitar la belleza en su vida y se ve inconscientemente atraído por la fuerza mágica de los objetos simbólicos, el poder político y económico va a interferir, desde su posición superior de control, en la relación directa entre el público y la belleza para desviar, casi secuestrar, esta energía en su propio beneficio. Dicho de otro modo, el público podría relacionarse directamente con la belleza sin interferencias del poder (y esto sería posible si el público no se comportara como masa), pero los poderosos no lo van a permitir pues esta energía les es de gran utilidad, por tanto se las van a arreglar para que el aura y esplendor del arte revierta en sus personas y en sus cuentas bancarias.

Para lograr robar esa energía en su provecho, el poder pervierte y cosifica el anhelo de trascendencia del pueblo y lo convierte en una inversión en autoimagen para unos, y en dígitos bancarios para otros.
Los políticos necesitan autobombo, las instituciones culturales y los expertos buscan su prestigio internacional mientras los especuladores, apoyados en todos esos egos, hacen su negocio comprando barato y revendiendo caro, haciendo subir como la espuma y, gracias a la colaboración de los expertos, los precios de ciertas obras que serán compradas y atesoradas por millonarios que ya no saben en qué invertir con seguridad. Se sabe ya que Ginebra y Singapur son lugares donde los coleccionistas están ocultando sus adquisiciones en obras de arte, resguardándolas en grandes contenedores, opacos al fisco, y desde dónde pueden hacer sus transacciones sin necesidad de sacarlas a subasta pública.

¿Y cómo se sostiene todo este tinglado basado en unos precios y unos valores establecidos por expertos y casas de subastas?
Pues, aunque parezca una exageración, esto se sostiene, una vez más, sobre los hombros económicos del contribuyente y la credulidad del ciudadano sediento de espiritualidad.
Las obras de arte otrora vehículos hacia lo intangible ya sólo son piezas de valor mercantil con un alto índice de rentabilidad que se apilan en la oscuridad de un contenedor secreto.

Si el ciudadano medio tomara conciencia de lo que aquí estoy describiendo y se diera cuenta que toda esta farsa lo utiliza, lo usa y lo desprecia pero al mismo tiempo depende de él, si el público comprendiera esto, daría rotundamente la espalda a este circo y probablemente el fenómeno colapsaría pues éste se sostiene en la confianza ciega en el valor de lo mostrado, se sostiene sobre la fe del pueblo en el arte. No, la fe de los ricos en el valor de los cuadros no sería suficiente, sería un capricho, y los caprichos no cotizan en bolsa.
Así, llegamos a la paradoja siguiente:

Es la mirada devocional del público que no llega a fin de mes la que transforma unos simples rectángulos untados con óleo en valores de especulación para multimillonarios

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El Interbolsa del arte  
Publicado: agosto 5, 2013 | Autor: contraesfera


K, Un artista emergente, hace dos piezas. 
El marchante A vende cada pieza a US$5.000 a B y C, dos coleccionistas prestigiosos. A se queda con el 50 por ciento de la venta y arregla con B y C para que oferten las piezas de K en una subasta. 
Antes de la oferta el artista se presenta en sociedad: K va con A, B y/o C, a inauguraciones y fiestas; un curador D, asociado a alguna institución, lo entrevista o firma un catálogo promocional con un texto genérico; publicaciones de arte en las que pautan galerías vinculadas a K, o con lazos con A, B y/o C, se referirán a él; circulará el rumor de que K estará en una curaduría colectiva en un museo donde solo exponen individualmente los consagrados.
LAS GALERIAS DE ARTE CONTROLAN EL VALOR DE SU ARTE MANIPULANDO: - A COMPRADORES   B EL PRECIO DE LA OBRA
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Comienza la subasta, pero ¿por qué usar este método para darle un precio a las obras de K? ¿Por qué no dar una cifra y ya? 
Porque a falta de crítica, o por los problemas y demoras que genera una valoración crítica, la subasta es el medio expedito para inflar y dar legitimidad: la puja por las piezas de K cierra en US$120.000 c/u. 
El remate fluyó sin contratiempos. K todavía no es muy conocido, sí lo será cuando se conozca el resultado astronómico de la “puja” de B y C. 
¿Dónde está el dinero? B pagó la pieza de C, C pagó la pieza de B. Es decir, el dinero no se ha movido, las piezas sí.

Días, meses o años después, B y C ofrecen a un miembro E de la junta de un museo la donación de las piezas de K. 
Lo más importante
B y C certifican en su declaración de impuestos una relación de US$120.000 c/u por donaciones. En algunos países, un tercio del monto total de lo donado se deduce de la declaración de renta: US$40.000. B y C, que en un principio tuvieron que desembolsillar US$10.000 entre los dos, obtuvieron una ganancia neta de US$35.000 por cabeza (habría que restarle la comisión de la casa de subastas y lo que le corresponde a A por la intermediación).

K recibió US$5.000 por sus obras; es feliz, el dinero le hace bien, el futuro pinta mejor. Si K y sus obras son dúctiles podrá seguir trabajando con A, B, C, D, E y llegar lejos, pero si dejan de serlo, las fuerzas –o los fuertes– del mercado encontrarán un nuevo artista al que mimar.
los pasos sobre las huellas
Lo anterior es solo un esquema perfectible. Un fondo de inversión en arte sabrá conjugar todo el abecedario y redactar cada vez mejor el novelón bursátil: fragmentará el mercado, pagará un cabildero para que tramite más excepciones tributarias por filantropía, tacará con sigilo carambolas más virtuosas, hará pirámides a corto, mediano y largo plazo. Hablamos de arte: la misma libertad y apertura que existe para hacerlo e interpretarlo se extiende a su compra y venta.
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Hace poco, en esferapublica.org, Halim Badawi publicó Business is business: especulación y mercado en la obra de Óscar Murillo, un análisis intuitivo sobre el furtivo tinglado tras la venta, el pasado 26 de junio, de la obra Sin título (2011) de este artista de veintiocho años de origen latino (colombiano o guatemalteco, es lo mismo). 

La pieza se vendió en la casa de subastas Christie’s en Londres por US$391.000, “superando trece veces su estimado bajo”. Es un inspirador caso de estudio, tanto, que las dudas de Badawi sobre la importancia y mercadeo de la obra –dentro del conjunto de piezas de Murillo y de otros artistas– fueron subestimadas en el foro por un académico y un analista de mercado. 

Ambos personajes, acomodados en su rol ilustrado y financiero, parecían hipnotizados por el resultado de la subasta y cumplieron solícitos con la sentencia que el crítico Robert Hughes acuñó en su texto Arte y dinero

“El mercado debe encontrar maneras de poder vender arte mediocre a malo a unos precios lo suficientemente altos como para acallar las protestas estéticas”.

En ese mismo foro virtual, una voz cándida protestó, sacó a la luz el color de piel de Murillo, jugó la carta de la discriminación y gritó: “¡Dejen jugar al moreno!”. Un clamor al que podrían sumarse otros intermediarios de cuello blanco, inversionistas tipo Interbolsa, que gritarían casi lo mismo al unísono: “¡Déjennos jugar con el moreno!”. ¡Éxitos!
los oscares
HUO OM

artforum(dot)com-diary

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arco- abril 2015:

DIARIO DE UN COLECCIONISTA (SIN PRESUPUESTO)

“Muchos cambian su arte para seguir la moda”

El coleccionista argentino Jorge Pérez es uno de los 25 latinos más influyentes de Estados Unidos según la revista 'Time'


“He gastado 340.000 euros en Arco”. Jorge Pérez (Argentina, 1949) revela, excepcionalmente, la cifra mientras desayunamos en el Hotel Palace de Madrid. El coleccionista ha comprado 11 piezas.

 Pérez es conocido en el mundo del arte por muchas cosas. Su pasión compradora, su riqueza (3.100 millones de dólares, según la revista Forbes), un museo que lleva su nombre (Pérez Art Museum Miami, PAMM) y una actividad profesional, la promoción inmobiliaria en Miami, que le ha situado, acorde con la publicación Time, entre los 25 latinos más influyentes de Estados Unidos.

Pregunta. ¿Los grandes coleccionistas han sustituido a la crítica de arte?

R. He visto artistas, no le doy nombres, que si les compra un gran coleccionista al día siguiente pasan de costar 10.000 a 40.000 euros.
El arte se ha convertido en un símbolo de estatus social.

P. La especulación afecta, incluso, a artistas veinteañeros. ¿Esa tensión en los precios le dificulta comprar obra?

R. Sí. Se convierte en una carrera. Por ejemplo, Óscar Murillo, 29 años, ni te lo vende la galería. Tienes que esperar. Lo conozco desde cuando sus cuadros no costaban casi nada. Es algo que da miedo. Murillo es un artista estupendo. Pero otros, como Gordillo, 50 años de trayectoria y en todos los museos del mundo, cuestan la tercera parte. ¿Ese valor es real o no?

P. ¿Manipulación?
R. Sí. El mercado del arte se manipula de tal forma que hay artistas que casi no pueden entrar. Actualmente si eres un creador figurativo estás jodido. Manda la instalación y lo conceptual. Y muchos cambian su arte para seguir la moda o los deseos del comisario de turno. Se vuelven como un traje de Carolina Herrera.

P. Pero nunca había existido una vinculación tan estrecha entre el lujo y la plástica.

R. Es un branding. En mis edificios no lo hacemos solo por esa razón. Pero me gasto un dineral en incorporarles obras de arte. Algunos socios me piden que les compre piezas para los inmuebles. “Tengo dos millones de dólares de presupuesto”, me dicen. Es estatus. No que les guste.

P. La culpa es suya porque es el único promotor del planeta que tiene asociados a sus edificios comisarios que deciden qué piezas se instalan.

R. No me siento mal, soy un vendedor. He ido aprendiendo. Antes no entraba en los museos en las “cosas raras”. Ahora me esfuerzo por estudiar y mirar. Hoy veo piezas que no me gustaban y digo ¡guau!

P. Asegura que su gran ilusión es descubrir al nuevo Picasso ¿Lo ha encontrado?
R. Secundino Hernández será uno de los grandes y Óscar Murillo es un artista tremendo, pero algunas veces la fama y el dinero… En lo personal, lo importante es la pasión. Tengo amigos de mi sector que ya han ganado 1.000 millones de dólares y no tienen ganas de hacer otras cosas. Yo aún mantengo la tensión de crear edificios con los mejores diseñadores.....

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ANTONIO MUÑOZ MOLINA      11 OCT 2008

Llegará un día, más tarde o más temprano, en el que habrá una sublevación general y probablemente victoriosa contra la tiranía de lo nuevo, contra la coacción y la angustia de no quedarse atrás, de estar al tanto de las propuestas rompedoras, de las últimas tendencias, de lo nunca visto. Los curators estrellas se verán forzados por la necesidad a implorar trabajo como bedeles en renacidas academias de dibujo artístico o como guías de turismo. Algunos, los más avispados, seguirán organizando bienales en apartados municipios, pero se habrán cambiado el nombre para eludir el oprobio, y en las reuniones de padres de la escuela de sus hijos dirán que se dedican a algún trabajo honrado. En los centros innumerables de arte contemporáneo de las comunidades autónomas españolas se instalarán salones de bingo o museos de aperos de labranza y trajes regionales.

Los críticos de arte ahora más punteros se apuntarán a cursillos de reeducación en los que irán aprendiendo, muy poco a poco, muy dolorosamente, a expresarse por escrito de manera inteligible.

Tiendas de lienzos y de materiales artísticos, ahora sumidas en una penumbra en la que dependientes solitarios se sacuden tristemente las telarañas y el polvo de los mandiles grises, revivirán con la venta masiva de caballetes y paletas de pintor. Como siempre pasa en las revoluciones y en las contrarrevoluciones, se cometerán excesos:  

la Tate Modern y el MoMA compartirán una gran retrospectiva con las creaciones ceráminas más sobresalientes de la casa Lladró; los pintores se harán fotografiar delante de sus caballetes, con boina y perilla, sosteniendo la paleta, vestidos con anchos blusones...

http://elpais.com/diario/2008/10/11/babelia/1223681955_850215.html

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Contemporary Art Reflects Our Cultural Degeneracy 2015-07-10



Paul McCarthy's "Butt Plug" in Paris.


The performance art of Emma Sulkowicz is only the latest example in the long decline of Western art. Her recent failed effort at amateur pornography, entitled Ceci N’est Pas Un Viol in a sad attempt to make it sound sophisticated, was done under her own auspices.

But her earlier classic of “endurance performance art,” Carry That Weight, where she hauled a 50-pound dorm mattress around as she attended class, was sponsored by Columbia University as her senior thesis for her visual arts degree.

But Sulkowicz’s sophomoric attention whoring is only the tip of the iceberg. Contemporary art as a whole is ugly, narcissistic, puerile, and degenerate—in other words, it is a perfect indicator of the health of Western culture.

Art in a healthy society



Art is not utilitarian. The primary purpose of art is to be beautiful—to lift up the soul. Classical Greek sculpture and architecture are good examples of this. The statues of that period capture the ideal human figure while buildings, such as the Parthenon, reflect the order of the universe.

Of course, there are other reasons why people create art. Sometimes art is didactic, as in the case of the stained glass windows of the medieval cathedrals. These windows depicted scenes from the bible and the lives of the saints as a way of teaching illiterate people about the Christian faith.

At other times, art may have a political message. An example of this is the Medici Chapels in Florence. These exquisite monuments proclaim the wealth and high culture of the Medici family.


Medici Chapels


But even with these examples, the primary purpose of these works is still beauty. The stained glass windows are beautiful even apart from the biblical events that they depict. A modern day visitor to the Medici Chapels who knows nothing of that powerful family will still find the Chapels awe-inspiring.

So in a healthy society, art is not used primarily as vehicle to convey some political message or to be used as propaganda.

The beginning of the decline of Western art


Caspar David Friedrich – Wanderer Above the Sea of Fog


It is difficult to pinpoint exactly when art started to decline. My own guess is that the decline had its roots in Romanticism, an artistic movement that originated in the late 18th century and ended around 1850. The Romantic period emphasized the originality, emotion, and individualism of the artist.

At first glance, these do not seem to be bad values, but they set the stage for future degeneration. With originality, artists begin to feel the need to be completely unique. Each artist must represent a complete break with everything that came before him as well as his contemporaries. Introducing the emotion of the artist will eventually become making the art all about the artist’s feelings.


Marcel Duchamp – L.H.O.O.Q.


The art of the Romantic period is still beautiful and strangely powerful, but seeds planted during that period germinated in the 20th century with Dadaism movement, which may be best exemplified by the work L.H.O.O.Q. Although it was a small, avant-garde movement, Dada demonstrates that by the early 20th century, Western culture was already showing signs of exhaustion.

Contemporary art

Fortunately, the Dadaism movement was short lived, but that doesn’t mean that Western culture suddenly became healthy again. On the contrary, if we look at what passes for art today, it is difficult not to think that our culture is in a terminal stage.

Performance art


Shia LaBeouf – I Am Not Famous Anymore.


The most obvious offender against beauty and sanity is “performance art.” In addition to Emma Sulkowicz’s garbage, there are examples like actor Shia LaBeouf’s stunt at a Berlin film festival where he sat on a chair with a paper bag that said, “I’m not famous anymore,” over his head.

After it was revealed that LaBeouf had posted plagiarized Tweets, he staged another piece of performance art entitled #IAMSORRY. In the piece, LaBeouf sat in a room wearing a paper bag. Visitors were allowed to enter one at a time with something that might be humiliating to LaBeouf such as an Indiana Jones whip or a copy of a book that he lifted the Tweets from.


Shia LaBeouf – #IAMSORRY


During one of these visits, LaBeouf claims he was raped. According to TMZ, a “woman walked into the private room — where he was having silent one-on-one interactions with fans—and whipped his legs for 10 minutes, then stripped off his clothes and ‘proceeded to rape’ him.”

LaBeouf and Sulkowicz are not alone. There are tons of other ridiculous examples of performance art. Literally anyone can do it as long as there is some “message.” This entertaining link has performance art that consists of a half-naked woman lying on the floor, a woman who screams at wine glasses, and a man in a colorful one-piece bathing suit who helps to awaken your inner child.

One of these artists (the half-naked woman) writes:
Who can argue with that?

Painting and sculpture


Anish Kapoor – Dirty Corner

Contemporary painting and sculpture are not as awful as performance art, but they are degenerate as well. They tend to either contain some trite left wing message that attacks traditional values or they are just plain ugly.

Under the first category of artwork with a message we have the sculpture entitled Dirty Corner. It was created by British artist Anish Kapoor and is on display at Versailles. The artist described the work as depicting the vagina of a queen taking power. The implication is that it depicts the vagina of Marie Antoinette, who was beheaded during the French Revolution.

Would the French government have purchased this work if the artist used a more apt description such as “failed megaphone”? I doubt it.


Paul McCarthy – Train.


In a similar vein, there is American artist Paul McCarthy’s mechanical sculpture, Train, that depicts President George W. Bush sodomizing pigs. McCarthy also designed the giant green butt plug that is at the head of this article. Is this really art?


Francis Bacon – Painting (1946)


Under the second category of art that is simply ugly are the paintings of British artist Francis Bacon. He seemed to be obsessed with slaughterhouse imagery. The paintings definitely evoke feelings in the viewer, but they are not pleasant feelings.

Architecture


Frank Gehry – Guggenheim Museum, Bilbao


Contemporary architecture fares better because, at the end of the day, buildings must still be functional. However, architecture still suffers from the requirement that all of the art be completely original and unique to the architect. This is a departure from the way that architecture was done before, where architects elaborated upon the designs of their predecessors.

Take the Guggenheim Museum in Bilbao, Spain, which was designed by Frank Gehry. It is a striking, innovative design, but it is unique to Gehry. It has no antecedents, and I suspect that when Gehry dies, this design will die with him.

Conclusion

It would be wrong to blame artists for the decline of our culture. Rather, they are simply products of our culture and they are accurately reflecting the infantile, narcissistic, and leftist orientation of our society.

We can only hope that more artists will wake up from their indoctrination to once again start producing works of beauty, but for the foreseeable future, we will have to continue to endure more art by the Emma Sulkowiczs of this world.

returnofkings.com